Conversaciones con Dios

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Close-up of children holding a planet at the beach

Dinorah García Romero

Señor, nuestra conversación en esta semana está marcada por una preocupación profunda. Nos inquieta este mundo afectado por guerras, por violencia dentro de las familias y en los espacios educativos y sociales. Pero, también, por el desconocimiento de los derechos de los migrantes y por el alto costo de la vida. Ante estas inquietudes, nuestro diálogo contigo se hace más necesario e importante. 

Te escuchamos con atención cuando nos planteas que no basta la preocupación; que es necesario descubrir lo que podemos hacer en nuestras comunidades, en la familia a la que pertenecemos y en los centros educativos para que se produzca cambio de actitudes y de las prácticas que generan conflicto. Asimismo, nos solicita que seamos los primeros en mantener una actuación que no promueva la división entre las personas, entre los pueblos y entre las culturas.

Te agradecemos el realismo con el que nos recuerdas que no es fácil lograr la paz, porque hay muchos intereses personales, de sectores económicos, políticos y empresariales, organizados para obstaculizar todo proceso, toda acción que incentive la cultura de paz y de unidad. 

El diálogo contigo se va haciendo más cercano y muy claro. Por esto, no sentimos miedo, por el contrario, nos sentimos comprometidos con un aporte cada vez más significativo para que sea posible vivir en un mundo más fraterno y humano.

En la medida en que conversamos contigo, tomamos mayor conciencia de que tenemos muchas oportunidades para incentivar la comunicación y la unión entre las personas, las instituciones y los diversos sectores de la sociedad. 

Con tus orientaciones, con tu iluminación constante; y, sobre todo, con tu inmenso amor, podemos contribuir para que bajen las tensiones y vivamos la gracia de ser hermanos en Dios; de ser colaboradores de tu Proyecto de unión universal.