José Jordi Veras Rodríguez
Hace algunos días vimos unos números del mes de agosto, remitidos por la Policía, a través de un estudio analítico de la criminalidad, en la que indicaba algo que sigue llamándonos a preocupación y que se refiere a la conducta de una parte de la población dominicana, que está eligiendo más la violencia que la concordia, y hemos estado haciendo ahínco respecto a este tema.
Ese estudio arroja que en las primeras semanas del mes que recién transcurre, sucedieron 47 homicidios, a razón de tres por día. Y lo peor de esa cifra, es que 29 corresponden a conflictos sociales: discusiones por situaciones en las calles, por roce o choque de vehículos, por problemas entre vecinos, entre otros.
La mayor incidencia de estos sucesos se concentró en los domingos, con 11 homicidios, seguidos de los sábados, con nueve, y los martes, con ocho. A esto tenemos que agregarle que ha sido ya un parámetro que en los últimos cinco años estos números han sido una constante.
Recordamos un artículo nuestro del mes de junio pasado, “Entre la violencia y el desorden”, donde indicamos: “Hoy día, salir a las calles es todo un reto y sobre todo tener que sortearse entre el estrés que produce moverse por cualquier calle de nuestro país, donde existen cerca de tres millones ochocientas mil motocicletas registradas, representando el 57% del parque vehicular y de ésta cantidad, solo el 0.74%, transita con licencia categoría 01”. “En más del 50% de los accidentes, y muertes están involucradas las motocicletas”.
“A todo eso se suma que la cantidad de agentes diseminados en el país, resulta insuficiente y además, con métodos poco eficientes y de planificación para enfrentar el caos y desorden creado por la mayoría que transita vestidos de: mensajeros, repartidores, de transporte, entre otros; y que han cambiado la dinámica de lo que era el tránsito desde hace apenas unos años hacia acá”.
“En este escenario, tenemos entonces, una ausencia de consecuencias que contribuye de manera principal, ante la actitud de quienes han hecho de la violación a la ley de tránsito un deporte y se ejerce cada vez más de forma irresponsable, negligente y hasta terrorista”.
Esa es la realidad que estamos viviendo como sociedad, que va más allá de números y estadísticas. Y cualquiera puede ser expuesto a esa violencia, frente a un desorden que no ayuda.
Es vital que las autoridades y cada persona, tome conciencia de lo que está sucediendo frente nuestros ojos y pareciera que estamos buscando normalizar esa situación y eso sí sería peligroso, grave.




