José Jordi Veras Rodríguez
Se asume que es desde los diferentes entes que los ciudadanos deben recibir un buen ejemplo o el mensaje de lo que se quiere para ese conglomerado.
Puede provenir de las Iglesias; las instituciones del Estado y sus Ministros, Legisladores y todo el que ejerce una función pública, que visto de abajo hacia arriba, se vincule con poder; escuela, medios de comunicación; partidos políticos y la familia.
Esto lo indicamos porque hoy día, lo que estamos viviendo es el resquebrajamiento de ese orden y de ese ejemplo.
Ya sabemos cuál es el pensar, al día de hoy, de una gran parte de la población con relación a los partidos políticos para poner una muestra, que son más los que creen cada día menos en ellos, que los que votan por los mismos, al menos los tradicionales.
En el caso de instituciones como la Policía, Congreso, la misma clase empresarial, y los cuerpos armados; tienen hoy desde la percepción del ciudadano, un concepto muy distinto al de años atrás. Y todo es por la descomposición social que acusa la sociedad de hoy.
Algo que ha sido importante en todo el deterioro, es la familia, que cada día tiene mayores retos que antes. Porque, son cada vez mayores los hogares monoparentales, por ejemplo, mire lo que nos dice este estudio, la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar- 2022), el 34.7 % de los hogares en República Dominicana son monoparentales, encabezados por mujeres y apenas un 3.4 % por hombres.
No señalamos que una persona no pueda conducir un hogar o criar una familia, pero de que le cuesta arriba, lo será. Además de que la niña y el niño deben comenzar a ver, de ambos padres, los parámetros que mañana les formarán el camino, su manera de ser y de comportarse.
Sin embargo, existen padres y familias, que tienen la idea equivocada de que en las escuelas es donde sus hijos van a tomar esos principios, valores y actitudes, y ésta es solamente un complemento de lo que ya en el hogar deben haber encontrado de primer orden.
Hacemos esta reflexión, por un mensaje que vimos en las redes sociales, que nos sorprendió sobre manera: Un joven limpiabotas, que es abordado, sin el darse cuenta de que está siendo grabado por una cámara, que el joven a quien él le está limpiando los zapatos, es un actor y lo está probando.
Este actor le hace creer que habla con su novia por el móvil, y le está diciendo que le envíe 500 pesos, porque es lo que el muchacho le está cobrando para limpiarle los zapatos. A todo esto, el limpiabotas está escuchando todo.
El actor le indica que le va a poner al teléfono con su supuesta novia, para que le diga que el costo son 500 pesos por limpiar el calzado. El muchacho se niega y le responde que prefiere no limpiarlos o hacérselo de gratis, pero que no dirá una mentira, porque eso no fue lo que le enseñaron ni lo que vio en su casa.
El actor, al darse cuenta que el joven no cae, decide confesarle todo y que era una broma o especie de cámara escondida y le felicitó por su gran conducta y honestidad, y le regaló mil pesos.
Este es un ejemplo para todo tipo de personas, dado desde un humilde limpiabotas, hacia todo el que está por encima de él en la pirámide. Es una muestra de que real y efectivamente, desde el hogar, es posible lograr eso, que hoy día, es visto como un milagro, cuando hace cuarenta y cincuenta años era la regla.
Es un ejemplo para todos, que la honestidad y sencillez, no tienen nada que ver con lo que tengas, sino, con lo que eres.
Funcionarios públicos, recuerden cuáles son los reales valores y que no hay nada en la vida como vivir orgulloso de tu crianza, estar en paz y la tranquilidad que da una vida honesta.




