Pedro Domínguez

Ambos fueron los primeros en comunicar al presidente Luis Abinader, en su condición de presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, CNM, que no optarían por un nuevo período como jueces de la Suprema Corte de Justicia, SCJ. Me refiero a Luis Henry Molina, su presidente, y a Nancy Salcedo, su primera sustituta. Posteriormente, al menos hasta la fecha de escribir este artículo, dos magistrados siguieron el mismo camino: Manuel Ramón Herrera Carbuccia y María Garabito Ramírez.

Para no permanecer en el alto tribunal, expusieron argumentos precisos, profundos y aleccionadores. Por ejemplo, Luis Henry Molina, a quien admiro y valoro, tomó esa decisión con la convicción de que el Poder Judicial cuenta con bases sólidas para seguir avanzando y de que él había cumplido su misión.

Resaltó los principales logros de su gestión, entre ellos la reducción de la mora judicial, la disminución del tiempo de tramitación de los recursos de casación, el fortalecimiento de la transparencia, la digitalización de los servicios judiciales y el reconocimiento internacional del sistema de justicia dominicano. 

¿Y qué decir de Nancy Salcedo? Durante varios años fue mi superior, cuando ella presidía la Corte Laboral de Santiago y yo era juez de una de las salas de primera instancia. Aprendí a su lado que ser juez significa impartir justicia con humildad, responsabilidad y firmeza a la vez, sin olvidar la condición humana de abogados, personal administrativo, demandantes y demandados!

Señaló que su misiva al CNM fue el resultado de una reflexión hecha con “la serenidad que da una vida entregada al deber”. Recordó sus 42 años de servicio en el Poder Judicial como jueza de paz, jueza de primera instancia, presidenta de Corte de Apelación, jueza de la SCJ y segunda sustituta del presidente de la SCJ. De igual manera, agradeció la oportunidad de servir, deseando que el CNM continúe fortaleciendo a la SCJ. 

Como dominicano y como abogado, los felicito. Cumplieron con su deber y concluyen su trayectoria en el Poder Judicial con los máximos honores, cediendo el paso a otros jueces que encontrarán en ellos un digno referente de integridad, independencia y compromiso con la justicia.

Los cuatro han sido los protagonistas de que nuestra SCJ sea cada vez más íntegra, accesible, eficiente y moderna. Entre sus aportes: mayor independencia en la toma de decisiones, respeto de la carrera judicial, infraestructuras y tecnología adecuadas, y seguimiento al desempeño y comportamiento de los jueces.

El actual CNM está integrado por ciudadanos comprometidos con el bienestar de la patria. Estoy convencido de que elegirá a los mejores sustitutos para estos excelentes jueces. Confiamos en lo que harán y en lo que vendrá. ¡Y haréis justicia!