Pedro Domínguez
Josué Araujo, joven dominicano, talentoso, disciplinado y Maestro Internacional de Ajedrez, ganó Medalla de Oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026. Quedó invicto, imponiéndose a fuertes jugadores como los de México, Cuba, Venezuela, Colombia y Costa Rica. Como el juego-ciencia es mi deporte preferido, suelen preguntarme, y más ahora con el triunfo de Araujo, sobre las bondades de jugarlo.
Destacados investigadores reconocen los múltiples beneficios que brinda el ajedrez en el desarrollo de la capacidad intelectual y de las habilidades de inteligencia emocional. Afirman que constituye una herramienta para el mejoramiento del coeficiente intelectual y el rendimiento escolar de los niños y jóvenes que lo practican. Veamos algunos ejemplos.
Atención y concentración: es una de las capacidades que más rápido promueve el ajedrez. La dinámica de una partida puede ser ardua, con múltiples alternativas y dentro de un límite de tiempo significativo. El ajedrecista debe mantener un altísimo grado de concentración durante el juego, lo cual se llega a manifestar en otras áreas de su vida.
Memoria: debido a la multiplicidad de variantes que se calculan en cada jugada, una buena memoria es un aliado muy importante para el ajedrecista. Muchas de las respuestas pueden basarse en la experiencia o el conocimiento de posiciones similares jugadas en otras partidas y para eso es necesario recordarlas. También se requiere creatividad e imaginación.
El razonamiento lógico-matemático: el tipo de razonamiento empleado en el ajedrez es similar al utilizado en las matemáticas. Se ha mostrado una correlación entre la práctica del ajedrez y el mejoramiento de las habilidades lógico-matemáticas, fundamentalmente en los niños y jóvenes.
Control emocional: el desarrollo de una partida requiere de un alto grado de control emocional. Un jugador no puede dejarse llevar por la ira o la tristeza ante una mala jugada, pues tal vez no logre recuperarse. El ajedrez permite aprender a controlar los sentimientos de frustración cuando se pierde y convertirlos en energía positiva para afrontar el próximo reto.
Sentido de transparencia y adaptabilidad: para jugar ajedrez se requiere darle seguimiento a una serie de reglas técnicas cuyo incumplimiento es penalizado. Tampoco el jugador puede culpar a otros de sus deslices. Son sus propias capacidades y acciones las que determinan su desempeño. El ajedrez promueve la honestidad.
Trabajo en equipo y colaboración: a pesar de ser un juego individual, en el ajedrez es común competir por equipos. Para tener éxito es imprescindible la unión de todos los miembros del grupo.
Finalmente, confiamos en que este logro de Araujo motive a la familia dominicana a jugar más ajedrez, especialmente en las escuelas y colegios, lo que también puede hacerse por medio de las redes tecnológicas.



