Anuncian: ¡Transformación!
¡Cambio! También proclaman
y que les voten reclaman
en prensa y televisión.
Nos ocupan la atención
en campañas permanentes
con anuncios estridentes
vendiéndonos ilusiones
que no pasan de ocasiones
para engañar a las gentes.
Que harán un gobierno honesto
que ya se acabó el relajo
que con un arduo trabajo
cumplirán con lo propuesto;
y que el pasado funesto
nunca volverá al Estado
porque quedará instalado
un gobierno diferente
honesto, serio y decente
que no cogerá prestado.
Pero al llegar al poder
¡Si te he visto no me acuerdo!
Y la promesa es recuerdo
en su oficial proceder;
terminando por ceder
a lo que ya es un ritual
con el dinero estatal
que nunca tiene dolientes
aunque muchos pretendientes
como práctica habitual.
Nóminas sobrecargadas
como pago de favores
de electorales fervores
en las jornadas pasadas;
y muy bien remuneradas
sin horario y sin oficio
exigiendo sacrificio
al ciudadano común
cada día más aún
sometiéndolo a un suplicio.
Es cuento de no acabar
como un círculo vicioso
y el discurso malicioso
siempre vuelven a grabar;
sin dejar de auto alabar
su integridad y eficiencia
capacidad y sapiencia
para regir al país:
es como un mal de raíz
que sólo cura conciencia.




