Templo Sagrado Corazón de Jesús cumple 70 años

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En Moca, provincia Espaillat

Las Fiestas Patronales del Santuario Corazón de Jesús, en Moca, fueron una manifestación de regocijo espiritual. Las comunidades se integraron con mucho entusiasmo. 

En el quinto día de la novena, presidió Mons. Manuel Rodríguez, Arzobispo de Palm Beach, Florida, quien fue invitado para el quinto día y se aprovechó su presencia para colocar los restos en el Santuario del padre Antonio Flores.

El majestuoso y emblemático templo Sagrado Corazón de Jesús, comenzó su  construcción en 1946 y concluyó en 1956.

Esta impresionante obra fue diseñada por el arquitecto Humberto Ruiz Castillo. En el año 2006, fue declarada Patrimonio Monumental de la República Dominicana.

En 1990, atendiendo a sus riquezas arquitectónicas y su significación histórica, cultural y religiosa, había sido distinguida como Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco.

Su construcción, a iniciativa del sacerdote salesiano Antonio Flores, requirió de un presupuesto de 500 mil pesos. Los mocanos aportaron de múltiples formas: ellos colaboraron con carretillas de arena, libras de cemento, bloques de hormigón, mientras los de mayores recursos hicieron contribuciones monetarias de alta cuantía.

La Iglesia Sagrado Corazón de Jesús presenta un estilo romántico y un imponente campanario de 60 metros de altura, cuyo toque se escucha desde muy lejos, además de que exhibe un gran reloj que puede ser visto desde diversos rincones de la ciudad de Moca.

Su estructura física tiene una altura de 110 metros y en su interior cuenta con una imagen en mármol blanco del Corazón de Jesús, un mosaico de Nuestra Señora de Guadalupe, proyectándose en uno de sus deslumbrantes vitrales la recreación de la escena del Cristo Redentor.

Es considerada como uno de los templos religiosos más hermosos del país, en donde se destaca un espacioso altar dedicado a María Auxiliadora y otro para San Juan Bosco, teniendo como custodia de sus laterales a la Virgen de la Altagracia y San José.

Los sonidos celestiales que acompañan las diferentes ceremonias religiosas emergen de un afinado órgano, calificado como una genuina joya de arte y el más grande del Caribe, provisto con más de cuatro mil tubos.

El padre Flores, en su afán de construir esta gran obra, motivó a la feligresía para hacer realidad este Santuario.