Monseñor Jesús Castro

Obispo de Nuestra Señora de La Altagracia

Primera parte

A lo largo de la historia, a los Sumos Pontífices les ha tocado responder los desafíos de los cambios en los diferentes aspectos sociales, como económicos, culturales, tecnológicos y científicos. Años atrás, al Papa León XIII le tocó enfrentar la gran renovación que generó la revolución industrial, dando respuesta con la primera encíclica escrita por él, llamada Rerum Novarum. Hoy, enfrentamos otros nuevos desafíos y grandes reformas políticas, económicas y sociales que han provocado los grandes avances científicos y tecnológicos.

Ahora le toca al papa León XIV dar respuesta a esta transformación que está generando esta revolución tecnológica a través de esta nueva encíclica llamada Magnifica Humanitas. La gran competencia que ha cultivado con los grandes avances de la tecnología en la era de la inteligencia artificial, donde se habla de un progreso; pero este progreso es deshumanizador, donde la dignidad humana peligra por muchos aspectos. 

El crecimiento de la era digital ha sido impresionante, pero la gran preocupación de la Iglesia es que este avance ha sido la Nueva Torre de Babel y los Nuevos Muros de Jerusalén. Este desarrollo tecnológico de la era digital está destruyendo la fraternidad y provocando un crecimiento enorme de violencia que atenta contra los principios del bien común, la justicia social, la solidaridad, etc. Todo eso atenta y flagela la dignidad humana.

En la encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV destaca y reconoce que estos avances pueden contribuir al mejor desarrollo de la educación, el sector salud, de las ciencias; convirtiéndose en instrumentos de gran valor para el desarrollo humano, cuando son utilizados de manera ética y responsable.  

Entre las áreas importantes que aporta grandes beneficios está en el sector de la Educación, nos facilita el acceso a la información, nos permite reforzar los procesos de enseñanza-aprendizaje y otorga infinitas posibilidades de formación a personas de escasos recursos. Contribuye de manera importante a los avances científicos, a la investigación, a las mejoras en el sector salud, y buscando respuestas a soluciones que afectan a la humanidad, siempre y cuando se utilice en favor de la dignidad humana.

En primer lugar, la Iglesia reconoce la responsabilidad que tiene la comunidad política y las instituciones del Estado con relación al orden social; por eso, la libertad y la autonomía que tiene la humanidad dentro de la historia, han sido concedidas por Dios. 

El rol de la Iglesia frente a la realidad y los retos presentes del mundo digital y tecnológico es discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo y el alcance humanizado, tomando en cuenta el Evangelio, y aprender a adaptar sus enseñanzas al servicio de la dignidad de cada persona y del bien de los pueblos.

El método que utiliza la Iglesia para interpretar los signos de los tiempos en esta época tecnológica es la doctrina social de la Iglesia a la luz del Evangelio, como esa verdad plena; por eso, la Iglesia sale en defensa de la dignidad humana, frente a las atrocidades de esta revolución tecnológica. 

Cuando la Iglesia visualiza la realidad, es donde la dignidad de los seres humanos se ve desfigurada. Esto sucede cuando el drama de la política y de la humanidad no da respuesta contundente; ahí, la doctrina social de la Iglesia se convierte en palabra hecha carne, convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía.

Por esta razón, el Romano Pontífice, con esta nueva encíclica Magnifica Humanitas, hace un recorrido histórico por los documentos papales, donde cita la Rerum Novarum y otras encíclicas magistrales, las cuales han dado respuesta contundente a la problemática que se opone a la dignidad humana, al bien común y a la justicia social. Esto se evidencia y se ha visto durante la historia, la maduración que ha tenido el pensamiento social de la Iglesia a través de las épocas.