En la Catedral Primada de América
Mons. Carlos Tomás Morel Diplán presidió la Santa Eucaristía con motivo del 38 aniversario de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), celebrada el viernes 29 de mayo de 2026, en la Catedral Primada de América, en acción de gracias por los años de servicio de esta institución en favor de la seguridad y el bienestar del pueblo dominicano.
La celebración contó con la presencia del vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa, presidente de la DNCD, autoridades civiles y militares, miembros de la institución, invitados especiales y representantes de la Iglesia.
Durante su homilía, Mons. Tomás Morel destacó tres dimensiones fundamentales de este aniversario: la celebración, la oración y la reflexión. Invitó a agradecer a Dios por los hombres y mujeres que, durante estos 38 años, han entregado su vida, esfuerzo y vocación al servicio de la Patria.
El Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo resaltó que la lucha contra el narcotráfico requiere no solo estrategias y recursos, sino también una profunda vida espiritual y un compromiso moral firme. “El mundo y la sociedad se transforman a través de hombres y mujeres con espíritu y vocación de servicio”, expresó.
Reflexionando sobre la Palabra de Dios, Mons. Morel señaló que el servicio auténtico es el camino para transformar la sociedad, y advirtió sobre los peligros del egoísmo, la ambición y el deseo de poder que destruyen la dignidad humana y afectan especialmente a los jóvenes y las familias.
Asimismo, recordó el pasaje evangélico en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo, comparándolo con la necesidad de enfrentar con valentía todo aquello que contamina y destruye la sociedad. “La familia es algo sagrado, el ser humano es algo sagrado, y debemos defenderlo del mal, que busca destruirlo”, afirmó.
Mons. Morel también hizo un llamado a la unidad y a la voluntad común de toda la sociedad —familias, instituciones educativas, autoridades y la Iglesia— para combatir el flagelo de las drogas y prevenir que siga afectando a las nuevas generaciones.
“Para combatir el mal tiene que haber voluntad. Si no hay voluntad de parte de todos, no vamos a lograr nada”, expresó, exhortando a trabajar unidos por una sociedad más sana, justa y esperanzadora.
Al concluir la Eucaristía, Mons. Morel elevó una oración por todos los agentes y miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), especialmente por aquellos que han fallecido en el cumplimiento de su deber, pidiendo al Señor fortaleza, sabiduría y protección para continuar esta misión de servicio en favor del pueblo dominicano.




