Fray Radhamés Abreu
Entiendo, que soy uno de los tantos dominicanos que pensamos y reflexionamos sobre el tema de la inseguridad ciudadana que se vive en el país.
La violencia y los hechos criminales nos arropan. La delincuencia, atracos a mano armada, robos y casos que terminan en homicidios, ocurren y se repiten a la luz del día y hasta como algo normal. Y quién sabe, si nos estamos acostumbrando a vivir en una sociedad violenta e indolente.
La República Dominicana es un país hospitalario, acogedor, con una tradición de vivir en paz. De ahí la gran cantidad de visitantes-turistas que cada año se hacen presentes para disfrutar del aprecio y cariño de nuestras gentes y de nuestras bellezas naturales.
No perdamos la gallina de los huevos de oro, por incontrolables que siembran el terror. Y hay sectores oscuros que cooperan y apoyan a esos agentes del mal y de la muerte.
Cuando se hace tanto énfasis para la paz y vivir en paz, como el llamado del Papa, hay quienes crean y fomentan el divisionismo y la guerra, erradicando la paz de la faz de la tierra.
Feminicidios, atracos, robos, desapariciones, muertes por accidentes de tránsito, intercambios de disparos, suicidios, la tragedia del jet set.
Esta realidad nos está llevando hacia una CULTURA DE LA MUERTE y para evitarlo no se están tomando las medidas urgentes obligatorias.
LA MUERTE DEL CHOFER del camión de basura, en Santiago, tiene que llamarnos a reflexionar profundamente, para detener el desbordamiento de todos estos males que nos han hecho cambiar el modo y costumbres de vivir sanamente.




