Dos pueblos de noble esencia

unidos por mar e historia

comparten sangre y memoria

en la lucha y resistencia;

Venezuela dio presencia

y abrigo al dominicano

extendiendo franca mano

cuando el destino dolía

allí la patria vivía

en pecho venezolano.

Cuando el exilio fue herida

y la patria quedó lejos

hubo tierra sin complejos

dando amparo y acogida;

nunca fue causa perdida

la esperanza en su bandera

pues Caracas fue sincera

con el ideal profundo

dos naciones en el mundo

en pos de la primavera.

Allá murió silencioso

el patricio verdadero

lejos del suelo primero

pero en honor victorioso;

Duarte (¡su nombre glorioso!)

halló en suelo solidario

el consuelo necesario

para su vida entregada:

Venezuela fue morada

cuan su último escenario.

Hoy se enlazan las raíces

con respeto y gratitud

no se borra la virtud

ni el lazo de ambos países;

somos hermanos felices

por historia compartida

donde la fe está encendida

como antorcha de lealtad 

reclamando libertad

para esa tierra querida.