DÉCIMA
(Autor: Dr. Jimmy Barranco)
Cuando a Betfagé llegaba de Bethania el Rey divino
le trajeron un pollino
que en la aldea se encontraba.
Y montado en él entraba humilde a Jerusalén
el Mesías de Belén
en esta ocasión gloriosa;
y una multitud gozosa
tras Jesús viene, también.
¡Hosanna!, ¡hosanna!, decían
¡Gloria a Dios!, en las alturas;
con mantos y vestiduras todo el camino cubrían. Ramas de árboles tendían por donde Cristo pasaba;
y el pueblo lo proclamaba: ¡Hosanna!, Hijo de David.
A nuestro Rey, bendecid … Todo el mundo lo exaltaba.
Al ver con cuánto fervor
los discípulos venían
los fariseos decían:
-Ya repréndelos, Señor. Respondiendo el Salvador les dice:
-Si ellos se callan
y temerosos desmayan,
estas piedras clamarían
y mi nombre exaltarían; pero los que aman no fallan.
Y al contemplar la ciudad
el Señor se entristecía;
y entre sollozos gemía conmovido por piedad:
-¡Si entendieras, en verdad, cuánto vale estar en paz! Mas como eres incapaz de actuar con discernimiento, pronto llegará el momento de tu destrucción voraz.
Tus enemigos vendrán y sitiarán la ciudad;
pelearán con tal crueldad que a todos los matarán.
Ni una pared dejarán por haberme rechazado;
y porque no han aceptado que del Padre yo he venido como el Cordero ofrecido en expiación del pecado.
Fuente: Lucas 19:28-44; Daniel 9:25.
