Un Paso Por Mi Familia Catedral Inmaculada Concepción de La Vega Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

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El Papa Francisco nos recuerda que “la alegría del amor que se vive en las familias, es también júbilo de la Iglesia”.

  1. “La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares, desde la pri­mera página de la Bi­blia, con Adán y Eva, con su peso de violencia, pero también con la fuerza de la vida que continúa (Gen. 4) hasta la última página, donde aparecen las bodas de la Esposa y el Cordero (Apoc. 21, 2) Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén bajando del cielo de Dios, preparada como una novia, que se adorna para el novio”.

Las dos casas que Jesús describe (Mt. 7, 24-27) construidas sobre la roca o sobre la arena, son expresión simbólica de tantas situaciones familiares, creadas por la libertad a veces mal entendida o mal usada por los seres humanos.

  1. El Papa San Juan Pablo II nos recuerda que hasta Dios tiene familia. “Nuestro Dios en su misterio más íntimo, no es soledad, sino familia, puesto que lleva en sí mismo paternidad, filiación y la esencia de la familia que es el amor. Este amor en la familia divina es el Espíritu Santo”. La familia no es algo ajeno a la misma esencia divina.
  2. En el Nuevo Tes­tamento se habla de “La Iglesia que se reúne en la casa” (I Cor. 16, 19) El espacio vital de una familia se podría transformar en iglesia doméstica, en sede eucarística de la presencia de Cristo, sentado a la mesa. En Apocalipsis dice “estoy a la puerta llamando, si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos” (3, 20).

Así se figura la familia cristiana, como una casa que lleva en su interior la presencia de Dios, la oración común y por tanto la bendición del Señor para la familia “Que el Señor te bendiga desde Sión” (V, 5).

  1. En el matrimonio se vive el sentido de petenecer por completo a una persona. Los esposos asumen el desafío y el anhelo de envejecer y desgastarse juntos, y así reflejan la fidelidad de Dios. (Un par de viejecitos retrato de la fidelidad de Dios).                                                     Un paso por la familia es un llamado de atención que debe incitar a la acción muy oportuna que mañana 25 de Nov. será la celebración del día mundial de no violencia contra la mujer.

Esta firme decisión que marca un estilo de vida, es una exigencia interior del pacto del amor conyugal, porque “quien no se decide a querer para siempre, es difícil que pueda amar de veras, un solo día”.

5.La Biblia consi­dera a la familia como sede de la catequesis de los hijos: el salmo 78, 3-6 exalta el anuncio familiar de la fe: “lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, no lo ocultaremos a nuestros hijos, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor, su poder, las maravillas que realizó. Porque él estableció una norma para Jacob, dio una ley a Israel: él mandó a nuestros padres que lo enseñaran a sus hijos, para que lo supiera la generación siguiente, y los hijos que nacieran después. Que surjan y lo cuenten a sus hijos”. (S. 78, 3-6).

Por lo tanto, la familia es el lugar donde los padres se convierten en los primeros maestros de la fe para sus hijos. Es una tarea artesanal (a mano): de persona a persona. “Cuando el día de mañana tu hijo te pregunte, le responderás (Ex. 13, 14) Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la esclavitud” “así las distintas generaciones entonarán su canto al Señor: los jóvenes y las doncellas, los viejos junto con los niños” (S. 148, 12).

Los padres tienen el deber de cumplir con seriedad su misión educadora, como lo enseñan los sabios bíblicos. Los hijos están llamados a acoger y practicar el mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre (Ex. 20,12), cumplir los compromisos familiares y sociales en su plenitud, sin descuidarlos con excusas religiosas (Mt. 7, 11-13). Al contrario “el que honra a su padre expía sus pecados, y el que respeta a su madre acumula tesoros” (Si. 3,3-4).

El Evangelio nos re­cuerda a los mayores que los hijos no son una propiedad de la familia, sino que tienen por delante su propio camino de vida. “La familia es Santuario de vida, escuela de valores e Iglesia Doméstica”.

 

La Oración en Familia

La oración en familia es un medio privilegiado para expresar y fortalecer la fe.

Se pueden dedicar unos minutos cada día para estar unidos ante el Señor, decirle las cosas que nos preocupan, rogar por las necesidades familiares, orar por alguno que esté pasando un momento difícil, pedirle ayuda para amar, darle gracias por la vida y las cosas buenas, pedirle a la Virgen que nos proteja con su manto de Madre.

Las diversas expresiones de la piedad popular son un tesoro de espiritualidad para muchas familias.

†Antonio Camilo González

Obispo Emérito de La Vega