UN FIEL AMIGO

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Es una antigua canción en honor a San Miguel Arcángel, con el título: Santo Arcángel, amigo fiel del cielo, la Iglesia canta:

1) Santo Arcángel amigo fiel del cielo,  

Príncipe de tropas que tiene el poderío.

De gloria Tú brillo, un  eterno resplandor,

Eres digno del homenaje el tributo  y el amor.

2) Con celo y fervor luchas por el Creador

Tu grandeza y determino solo por el Señor.

En “Quién como Dios”,  borras su furor,

Que insultaba majestad la gloria del  Señor.

3) Borraste audacia, soberbia maligna,

Tirando al infierno, al eterno enemigo

Con potestad que llevas y viene del Señor

Ven hacia nosotros  y derrota su poder.

Cristo, que triunfó sobre el pecado y al mismo tiempo, sobre el diablo y sobre la muerte, nos envía a su ángel, San Miguel, para que nos ayude a vencer los ataques del espíritu maligno. Al aceptar su ayuda, san Miguel se vuelve un fiel amigo, que siempre acompaña y  da fuerza, enseña a luchar contra la tentación y en la caída, ayuda a levantarse del pecado y guía al encuentro de Dios.

 Por lo tanto, San Pedro animaba a los primeros cristianos a poner la mayor confianza posible en Dios:

“Depositen en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes. Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar” (1P 5, 7-8).

San Cipriano, a su vez, enseñaba que el diablo: “Camina alrededor de cada uno de nosotros como un enemigo que nos asecha y examina los muros, buscando si alguna parte de ellos es más débil e insegura, para llegar allí”.

San Pedro escribió estas recomendaciones, ciertamente teniendo en cuenta las palabras del Maestro para sí mismo:

“¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos»” (Lc 22, 31-32).

San Miguel está en nuestra defensa. Se esfuerza para que no nos alejemos de Dios, para que no dejemos de ser buenos y nobles, para que no sucumbamos a la desesperanza y la pereza. Su ayuda y cuidado pueden resultar ineficaces si carecemos de la voluntad y disposición para cooperar con él.

San Juan Pablo II, en su discurso pronunciado el 24 de mayo de 1987 en el santuario de San Miguel Arcángel en el Monte Sant Angelo, dijo: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia, pero eso no quiere decir que estemos libres de pruebas y de luchar contra las asechanzas del mal. En esta lucha, el arcángel Miguel está al lado de la Iglesia para protegerla”.

Por igual, papa Francisco, reconocido la maniobra del demonio en el mundo actual, invita a toda la Iglesia a orar después del rosario, la   oración del Papa León XIII, invocando ayuda de san Miquel.

Ya se acerca la cuaresma, es una buena ocasión para despertar e invocar esta ayuda, revisando nuestras vidas. Ver, si realmente pertenecen a Dios o, tal vez, por pereza, ceguera u soberbia, dejamos abiertas las puertas al maligno. Pidamos a San Miguel, nuestro fiel amigo, que intercede por nosotros y nos ayude a vencer todos los obstáculos en el camino que conduce hacia Dios.

Padre Jan Jimmy Drabczak CSMA