Todavía soñando

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Parece que hay dominicanos que no se enteraron de la situación que vivió el hermano pueblo puertorriqueño a causa del huracán María que azotó la Isla en septiembre del 2017, y que alcanzó la ca­tegoría 5. Este fenómeno natural destruyó todo lo que encontró a su paso, trayendo como consecuencia un éxodo masivo de su gente hacia Estados Unidos.

Mirando esta realidad no se explica cómo hoy vemos dominicanos que hipotecan sus casas y venden lo poco que tienen para aventurarse a tomar una yola para irse a Puerto Rico, y otros usarlo como puente con la finalidad de llegar a Estados Unidos en busca del sueño americano. En estas travesías son muchos los que han perdido la vida.

El pasado 11 de este mes zozobró una embarcación que había salido desde La Romana. Lle­vaba 16 hombres, 15 fue­ron rescatados. Ese mis­mo día la Armada Domi­nicana pudo frustrar otros   tres viajes clandestinos.  Como vemos, las embarcaciones están saliendo como si fueran viajes normales. Solo falta que anuncien el día y la hora de su partida. Creemos que las autoridades deben aumentar la vigilancia de nuestras costas, a la vez  que se aplique la ley a los organizadores de estas rutas marítimas llenas de incertidumbre.

Estos viajes clandestinos están llamados al fracaso. Además, hoy las leyes norteamericanas  son más rígidas con los inmigrantes ilegales. Arriesgarse a vivir en esta condición los convierte en presas fáciles para la ex­plotación laboral, y esta­rán constantemente in­quietos y nerviosos por temor a caer presos y luego ser deportados.

Reclamamos que en nuestro país las condiciones de vida de nuestra gente cada día sean mejo­res, y que el crecimiento económico que se ha logrado no se quede en un sector reducido de la población sino que llegue a todos. Solo así frenaremos el éxodo de tantos dominicanos que desean marcharse a otras nacio­nes en busca de un mejor presente y futuro.

También es la mejor manera de evitar que algu­nos sigan pensando que su vida cambiará desafiando las aguas bravías del mar Caribe. Recordemos que estas embarcaciones en muchos casos son cons­truidas de manera rudimentaria, haciendo más riesgoso esta aventura.

Ya es tiempo de cons­truir una mejor nación para que el bienestar sea colectivo.