Tecnoestrés

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“No anticipar problemas o preocuparse por lo que a lo mejor nunca sucederá”. (Benjamín Franklin)

El tecnoestrés es un término acuñado en 1984, por Craig Brod, quien lo define como una nueva enfermedad adaptativa, causada por la incapacidad de en­frentarse a la tecnolo­gía de una forma “psicoló­gicamente saluda­ble”.

El término tecnoes­trés fue popularizado por Larry Rosen y Mi­chelle Well, en 1997, quienes lo enfocaron  como “cualquier im­pac­to negativo (directo y/o indirecto) de la tecno­logía en las actitu­des, pensamientos, comportamientos o la fisiología del cuerpo de un individuo.

El tecnoestrés es causado por un ritmo rápido de trabajo, con presión sobre plazos de entrega y la gestión si­multánea de tareas, todos esos factores re­lacionados con las nue­vas tecnologías. Quie­nes más lo padecen, son quienes laboran en  co­municación, finanzas, administración y con ciencia y tecnolo­gía.

La profesora universitaria Marisa Salano­va, refiere que el tecno­es­trés puede provocar una activación psicofisio­lógica de malestar y actitudes negativas ha­cia las nuevas tecnolo­gías.

Según un estudio re­ciente de la UOC (Uni­versitat Oberta de Cata­lunya) el tecnoestrés se convertirá en un nuevo riesgo laboral, pues las nuevas formas de trabajo (como el teletrabajo) y la omnipresencia causada por las Tecno­lo­gías de Información y Comunicación (TIC) pueden originar en el trabajador sentimientos de incapacidad, desfase o una adicción.

Richard Hudiburg, en Alabama, creó una escala de disgusto in­formático y considera que el primer síntoma del tecnoestrés es la an­siedad, que puede ex­presarse a través de epi­sodios de irritabilidad, dolor de cabeza, pesa­dillas, o sobre exalta­ción obstinada a recibir instrucciones sobre el manejo de una máquina y llegó a la conclusión que las cosas que más fastidian a un usuario informático son: la es­casa velo­cidad de un programa y de la má­quina, que el sistema se caiga, la pérdida de datos, los erro­res de programación, los mensajes no deseados y la dificultad para comprender el equipo.

Para el usuario de las nuevas tecnologías, re­sulta estresante: Sentir que no tiene la prepara­ción para utilizar una determinada tecnolo­gía, carecer de ayuda para resolver los problemas informáticos, no entender los manuales de ins­trucción y sentirse presionado por la necesidad constante de ad­qui­rir nuevos conoci­mientos.