Hablamos de consecuencias

al pensar en las sanciones

buscando las soluciones 

a la feroz delincuencia 

que,  con terrible frecuencia,

ataca a la sociedad 

terrible agresividad 

con su secuela de daños

pasan y pasan los años …

triunfa la inseguridad.

El temor es colectivo

y se adueña de la gente

porque es moneda corriente

el accionar delictivo 

que no es un mal selectivo

porque la violencia es ciega

y que a cualquiera le llega

ese terrible momento 

inmerecido tormento 

que a la autoridad doblega.

Se declara incompetente

quien protegernos debiera 

y la esperanza se entierra 

ante enemigo insolente

alma negra e indolente 

que no conoce piedad

ni respeta propiedad

si es una infante o  anciana

si es o no dominicana 

y tal es la gravedad. 

A Dios vivimos rogando

que proteja nuestros pasos

porque son tantos los casos

que nos estamos ahogando

el mal nos está tragando

y no vemos la salida

de una nación afligida

que quiere vivir en paz

mientras la mano rapaz

nos arrebata la vida.

Yo no pido dictadura 

que vulnere los derechos

pero, evaluando los hechos:

¡hay que exigir mano dura!

o vestir con armadura

en las calles infernales 

para enfrentar a los males

blindados y protegidos

si somos los elegidos 

por las bandas criminales.-