SERES ESPIRITUALES, PERSONALES E INMORTALES

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Hay una dificultad en presentar la imagen de los ángeles con nuestro lenguaje pobre y humano, porque, como sabemos, son seres espirituales y no tenemos las herramientas para mirar en las profundidades. Solo vemos lo que está encima. Y siempre hay que añadir en este punto que no sabemos más de ellos de lo que sabemos. Sin embargo, como señala Juan Tauler (1300-1361) el famoso místico dominico del medioevo:

No sé qué palabras se pueden y se deben decir de estos espíritus puros, porque no tienen manos, piernas, forma, o materia, y nuestra mente y pensamientos no son capaces de conocer un ser que carezca de todo esto. {…} ¿Cómo, entonces, podemos llegar a conocer estos espíritus nobles y finos, cuya nobleza supera todo lo que puede producir el mundo entero? {…} Por eso, no estamos hablando de su esencia, sino de su influencia sobre nosotros (Predica, Poznan 1985, p. 504).

¿Entonces qué podemos aprender de cada uno de estos seres espirituales, personales e inmateriales?

Es esta actividad multifacética de los ángeles en nosotros y fuera de nosotros con la que nos referimos a toda riqueza documentada por las Sagradas Escrituras y las hagiografías. Entonces, estas son fuentes para nosotros los católicos, son una fuente abundante de nuestro conocimiento sobre estos seres celestiales. Estas criaturas están representadas sobre todo por la majestad y las cualidades de Dios. Cada uno de ellos posee en cierta medida alguna cualidad que solo Dios tiene plenamente, y en esta cualidad se le distingue especialmente. De ahí que en unos admiremos el extraordinario poder de la sabiduría, en otros el amor y aun en otros más la fidelidad, etc.  Esto explica cómo considerar su esencia, lo hacemos a partir de considerar su impacto en nosotros.

Padre Jan Jimmy Drabczak CSMA