Se nos fue el amigo

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La muerte del padre Julio César Taveras Reynoso, a causa de un accidente de tránsito provocado por el conductor de un vehículo pesado en la autopista Duarte, el pasado martes 26 de julio, cuando él regresaba de Santo Domingo a Santiago, nos llena de tristeza. Su partida a destiempo deja un dolor profundo en sus familiares, y en los miembros de la Congregación Misioneros de los Sagrados Corazones, a la cual pertenecía.

Se marchó a la Casa del Padre un hombre bueno, servicial, espiritual, y que pasó por la vida haciendo el bien. Su muerte pone de manifiesto, una vez más, uno de los grandes problemas que sufrimos los dominicanos. Nos referimos a la cantidad de personas que están muriendo cada día por culpa de esos accidentes. Por esta razón ya estamos ocupando el primer lugar en el mundo. Nuestras calles, carreteras y autopistas, son cada día escenarios de muerte, situación que se agrava los fines de semana.

Aquí las señales de tránsito son simples caricaturas a las cuales muchos choferes y conductores no les hacen caso. Conducir en nuestro país es un riesgo. No se respetan las leyes de tránsito, se ve gente drogada y alcoholizada manejando, vehículos destartalados, qué son una bomba de tiempo, y que en un país organizado no estarían transitando por las calles, porque son fuentes para provocar accidentes, y crear muchas tragedias.

Otra causa es el exceso de velocidad, rebases temerarios y lo más grave, se ha perdido el respeto a la vida propia y de los demás.

La muerte del querido padre Julio César es una muestra de esta triste realidad. El accionar de un conductor irresponsable, nos ha llevado para siempre a este gran amigo.

Aquí debe haber consecuencias para los que provocan tantos accidentes, y así entiendan que se les ha concedido una licencia para conducir y no para matar.

Que la partida del padre Julio César nos haga despertar, y tomar las medidas necesarias para que no sigan ocurriendo tantas tragedias en la República Dominicana.

Paz al alma del querido amigo y hermano, padre Julio César Taveras Reynoso.