PROTECTOR DE LA MUJER Y SU DESCENDENCIA

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En el Apocalipsis de San Juan, específicamente en el capítulo 12, leemos acerca de la Mujer y su Descendencia. Desde tiempos inmemoriales, los exegetas han identificado a la “Mujer” con María, la Madre del Mesías, y a su “descendencia” con el Pueblo de Dios. En el Universo, amenazado por el Dragón, defendido por Miguel a la cabeza de los ángeles, vieron la Iglesia con la que lucharon las fuerzas de un espíritu maligno, pero que fue defendida por el Arcángel Miguel. El Apocalipsis describe así la batalla en el cielo:

“Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz. Apareció también otra señal: un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos, y en las cabezas siete coronas; con su cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo, precipitándolas sobre la tierra. El dragón se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. Y la mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro; pero su hijo fue arrebatado y llevado ante Dios y su trono, mientras la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar que Dios le ha preparado. Allí la alimentarán durante mil doscientos sesenta días. Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. El dragón grande, la antigua serpiente, conocida como el Demonio o Satanás, fue expulsado; el seductor del mundo entero fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él. Oí entonces una fuerte voz en el cielo que decía: Por fin ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios, y la soberanía de su Ungido. Pues echaron al acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche ante nuestro Dios” (Ap 12, 1-10).

Cabe señalar que, a san Miguel, que es el líder de los ángeles buenos, no se le llama simplemente ángel o arcángel. Sin embargo, esto no significa que no haya razón para llamarlo por ese nombre. Desde el principio, la tradición cristiana vio en el apocalíptico Miguel, que defiende a la Virgen y a la Iglesia, al Arcángel Miguel. Por ello, vale la pena acercarse más a la realidad y a la persona de san Miguel y su obra, que fue importante no solo en el pasado. También hoy, él y sus obras son muy importantes y muy esperados, pues hay un renacer de la devoción al mundo angelical.

Padre Jan Jimmy Drabczak CSMA