Presa de Taveras y el alma azul

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Bajo un sol plomizo de medio día llegamos a orillas del embalse de la presa de Taveras.

El plato azul intenso del agua deja ver las corrientes que bajan de las altas montañas

a través del río Yaque del Norte y sus afluentes,

en forma de trazos zigzageantes, de color ligeramente más claro

que aquellas quietas aguas del lago.

Pasar un rato en la soledad de las orillas, sentir la brisa que baja

montada sobre el resbaladizo tren de las aguas,

nutre el espíritu y el alma se llena de azul y paz; necesario en este tiempo de confinamiento.

Con las medidas pertinentes podemos hacer ejercicio de breves aventuras de turismo local, tomar fotografía y sentir esa libertad que regalan la brisa y la distancia.