Por: Isabel Valerio Lora, MSc             Email:[email protected]

«El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas».  Albert Einstein.

Después de un agotador día, vamos a la cama y en vez de ponernos a dormir, revisamos el teléfono, realizamos llamadas, contestamos mensajes y nos quedamos despiertos aun sabiendo que es mejor dormir. Esa conducta  se llama “venganza de la procrastinación a la hora de acostarse” y la idea proviene de una frase china que describe los hábitos de los trabajadores que escatiman horas de sueño para dedicarse a actividades de ocio como forma de compensar largas jornadas de trabajo.

La procrastinación a la hora de acostarse por venganza es realmente una especie de comentario sobre nuestra falta de tiempo libre. No se trata de la incapacidad para dormir, se trata de retrasar el sueño en un esfuerzo por afirmar algún tipo de control sobre su tiempo, según expresa Lauren Whitehurst, neurocientífica cognitiva e investigadora del sueño de la Universidad de Kentucky.

La postergación de la hora de acostarse por venganza tiende a ser más común entre los padres, los trabajadores por turnos y aquellos que tienen trabajos muy estresantes. Si bien el fenómeno no es nuevo, pasar más tiempo en casa durante la pandemia hizo que muchas personas fueran más conscientes de sus patrones de sueño, incluidos los momentos nocturnos robados para uno mismo.

Pero esos momentos tienen un precio. No descansar lo suficiente “afecta la forma en que funcionará en el trabajo, en el hogar, en la escuela al día siguiente”, dice el Dr. Raj Dasgupta, especialista en medicina pulmonar, de cuidados intensivos y del sueño de la Universidad del Sur de California.

Escuela de Medicina Keck. Según Whitehurst, la privación crónica del sueño tiene varias  implicaciones en la salud, pues si no dormimos lo suficiente se pueden interrumpir los procesos corporales críticos. El sueño da un descanso a nuestro sistema cardiovascular y refuerza nuestras habilidades cognitivas y el sistema inmunológico. La enfermedad cardiovascular se puede predecir por lo mal que alguien duerme a lo largo de su vida, al igual que la enfermedad de Alzheimer.

Recuerda siempre priorizar tu descanso, haciendo una rutina para el sueño.