“Por dinero no se preocupe, salve a mi hermana” Entrevista al doctor Agustín Fernández Grullón

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PRIMERA ENTREGA

 

En el Mes del Cán­cer de Mamas, tuve la oportunidad de hablar con el doctor Agustín Fernández, quien na­ció en El Guano,  Santiago, el 28 de no­viembre del 1959.

El Dr. Agustín trabajó en los años 90’s en el Instituto Onco­lógico Dr. Heriberto Pieter, de Santo Do­mingo, en el área de gineco-oncología. En ese tiempo, él estaba graduado como gine­co-obstetra y se deci­dió hacer una sub­especialidad dentro de la ginecología.

En la actualidad ejerce su profesión en el área ginecología-oncología en el Hos­pital Metropolitano de Santiago (HOMS).

El Dr. Agustín nos cuenta qué lo motivó a especializarse en gineco-oncología, anécdotas que marca­ron su vida, también las vivencias diarias con sus pacientes.

–¿Cuál fue el motivo principal para especializarse en gineco­logía-oncología?

–“Realmente, siempre que veíamos pacientes con un carcinoma de cuello ute­rino, o un carcinoma de mama u otro tipo de cáncer en eta­pa terminal, sólo se espe­raba el falleci­miento de aquella persona con la mayor dignidad posible. En esos casos, ya se ha­bían agotado los re­cursos y no había más nada que hacer. Por esta razón, decidí especializarme en el área de gineco-onco­logía. Concursé en ese Instituto, y duré dos años haciendo esa subespecialidad”.

En su quehacer profesional pudo identificar lesiones precancerosas o cán­ceres en estadios iniciales, y buscar los con tratamientos adecuados, logrando bue­nos resultados: tanto para la paciente como para su familia y para la sociedad. Ahí el Dr. Fernández comprendió lo mucho que se puede hacer lo­grando diagnosticar a tiempo los problemas relacionados con el cáncer, y darles el debido seguimiento.

–¿Alguna anécdota que le haya marcado su trayecto como gineco-oncólogo?

–“A inicios de mi carrera como gineco-oncólogo, no se me olvida una paciente diagnosticada con un cáncer de cuello uterino en una etapa ope­rable. No sé qué pasó con ella, o con la fa­milia, se perdieron, no acudieron a la cita, no llevaron la prepa­ración que necesitaba, y pasó el tiempo. Años después, apareció la hermana de esta paciente que vivía en el extranjero. Cuando vio que su hermana estaba en su lecho de muerte, me dijo “doctor, por dinero no se preocupe, haga lo que sea necesario: salve a mi herma­na”.

Lamentablemente, ya no estaba en ma­nos humanas devol­ver esa vida, se había convertido en un caso terminal”. Nos contó Agustín que vivir esa experiencia fue muy penoso.

 

–¿Cómo lleva su re­lación médico-paciente?

 

­–“Cuando nos referimos la relación médico-paciente en el área de oncología, pudiera pensarse que es muy difícil, y realmente no lo es. Cada especialista debe en­trenarse y estar pre­parado para dar noticias, para explicar los diagnósticos, para dar tratamientos, para ha­cer pronósticos de­pen­diendo de su área”. Nos explica que en un momento determinado, los doctores deben estar listos para dar noticias de pro­blemas de salud, y de enferme­dad. “Siem­pre llega un paciente por algún motivo de consulta, y se evalúa.

Para tener un diagnóstico definido en oncología, es necesa­rio realizarse una biopsia. Se examinan los pacientes, y se debe evitar darle an­gustia innecesaria al paciente”.

Nos relata sobre esperar los estudios, y confirmar los resultados; Asimismo, buscar posibilidades de tratamiento y de ma­nera sutil e indirecta prepara al paciente para recibir los resultados.