Partió a la Casa del Padre el diácono Pedro Almonte

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Por Albery Belliard Vargas

 

Pedro Almonte nació en Yásica, Puerto Plata, el 23 de octubre de 1948, hijo de Leo­doro Almonte y Cristobalina De Sena. Pedro y sus 11 hermanos fueron educados en  valores cristianos y humanos, su padre Leodoro le inculcó el hábito de rezar el santo Ro­sario y el compartir en fami­lia.

Contrae matrimonio con su primera esposa, quien fa­llece en el parto de su primer hijo. Este decide trasladarse a Santiago para buscar mejores oportunidades, aquí conoce a Cristina Polanco con quien contrajo matrimonio en el año 1975, procreando una   familia de diez hijos .

Cuando llegó a Cienfue­gos se integró a las organizaciones comunitarias con el deseo de colaborar con el bie­nestar del barrio. Fue un gran luchador comunitario que se preocupó por la organización de las personas a través de las juntas de vecinos y los grupos religiosos.

En la década del 1960 re­cibió el ministerio Animador de Asamblea, poniendo en práctica su vocación de servicio y su espíritu apostólico. En la zona de Cienfuegos se le encomendó la tarea de dar seguimiento a nivel pastoral a las familias que vivían en el sector El Semillero y en la Ciudad Satélite. También fue asesor de la pastoral juvenil. A través de las acciones so­ciales fue orientando a las personas para que se integra­ran en los trabajos pastorales. Su compromiso apostólico y su liderazgo en la comunidad lo llevó a descu­brir su llamado al diaconado permanente; iniciando su formación para el diaconado en el Seminario Menor San Pío X en el año 1995.

Junto al P. Ramón Dubert se involucró en la construcción de la nueva parroquia Beato Julio Santiago Bonnaud en la Ciudad Satélite, Cienfuegos. El 17 de agosto de 1997 fue la bendición de la parroquia y ese mismo día fue ordenado diácono permanente por Monseñor Juan Antonio Flores Santana.

En la recién creada parroquia comenzó a formar los equipos litúrgicos, catequesis de niños y de adultos, Legión de María, Medalla Milagrosa y los Grupos en servicio (GES), que más adelante die­ron paso a otros movimientos apostólicos que se fueron ins­tituyendo. Pedro se convirtió en el asesor de los diferentes  grupos que iban surgiendo en la comunidad parroquial.

Se preocupó por su propia superación dedicando tiempo a los estudios pese a sus múl­tiples compromisos. Terminó sus educación primaria en las Escuelas Radiofónicas Santa María.  Continuó el bachille­rato en PREPARA, en la Es­cuela Ema Balaguer, gra­duándose en el año 2009.

Inició la carrera de Dere­cho en la Universidad de la Tercera Edad (UTE), mientras seguía recibiendo formación como diácono.

En los inicios, en esta co­munidad había mucho trabajo por hacer. Apenas existían caminos ve­cinales para poder transitar. No existían organizaciones comunitarias para los trabajos en equipo. Solo contaba con el apoyo y trabajo social de los Her­manos De La Salle, con el Hno. Alfredo Morales a la cabeza.

Este escenario motivó a que Pedro Almonte, con su espíritu de caridad, congregara a los comunitarios para trabajar en la obtención de los servicios básicos con los que no contaba el paraje nombrado El Semillero.

Pedro tenía la inquie­tud de cambiar a Cienfue­gos. Junto a otros valiosos hombres y mujeres de la comunidad, logra conformar la primera junta de vecinos de toda la zona de Cienfuegos, el 23 de abril de 1990, con el nombre de “La Trinitaria”. Aquí sur­gió el club de Madres Nues­tra Señora de las Mercedes.

Con un grupo social y religioso fortalecido, Pedro lo­gró que el párroco Mons. Pe­dro Henríquez realizara una misa semanal en el patio de la casa de doña Reyna en el año 1994 en Ciudad Satélite dan­do origen a una comunidad de fieles que, animados en la fe, comenzaron a conformar grupos pastorales para forta­lecer la vida espiritual.

Cuando el P. Dubert ingre­só al equipo de trabajo de Cáritas Arquidiocesana, se organizó el proyecto Techo y Pared (PROTEPA) el cual fue acogido con sumo interés  y se implementó de manera exitosa en el sector por varios años. Gracias a esta hermosa acción cientos de comunita­rios obtuvieron un hogar don­de vivir y crecer en un techo digno.

Con esta obra social y como animador de asamblea, Pedro Almonte pensó en la idea de realizar una capilla que correspondiera a los feligreses de la zona donde él estaba asignado como anima­dor de asamblea; tenía buenas relaciones con los sacerdotes de nuestra Arqui­dió­cesis por lo que no titubeó para presentarle su pensa­miento al P. Dubert que ya estaba aportando con las de­más obras sociales y que le invitó a celebrar Eucaristía una vez a la semana para que conociera a la feligresía de allí. Preparando el futuro pro­metedor de dicha comunidad religiosa, Pedro Almonte inicia su formación como diácono en el Seminario Menor San Pío X, en el año 1995.

Mons. Juan Antonio Flo­res, en conjunto con el P. Dubert y Pedro Almonte eva­lua­ron la situación y autorizó para que se construyera la parroquia con la ayuda que fuera gestionada por el P. Dubert y la mano de obra del equipo de Pedro Almonte.

Pedro fue ordenado diácono el día de la inaugura­ción del templo parroquial, el 17 de agosto de 1997.

Terminó sus estudios primarios en las Escuelas Ra­diofónicas Santa María.  Continuó el nivel secundario en PREPARA, Escuela Ema Balaguer, graduándose en el año 2009. Seguía recibiendo formación como diácono en el colegio Padre Fortín y cursos de liderazgo en la Ponti­ficia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Realizó un año de la carrera licenciatura en Derecho en la Universidad de la Tercera Edad (UTE), Santiago.

Creó el Comité de Defensa Para Vivir Tranquilo, el 11 de agosto de 2014, que brinda servicios de protección en va­rias actividades de la ciudad, incluyendo las religiosas, y la Sociedad de Ancianos Fun­dación de Amor y Solidari­dad para la Tercera Edad, el 12 de octubre de 2009, en la cual se reciben raciones de comida para entregarlas a envejecientes necesitados du­rante la semana. Ambos mo­vimientos siguen activos.

Después de una larga en­fermedad falleció el día 30 de abril, 2020.