No sepultemos la esperanza

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Lo acontecido con las elecciones frustradas del pasado 16 de febrero nos llena de tristeza. Hemos regresado a tiempos oscuros que pensábamos supe­rados. La democracia dominicana ha quedado herida, con la suspensión de los comicios. Nos toca a todos curarla, y que haya consecuencias contra los que atentaron con la paz de este querido pueblo.

Nuestros Obispos han hablado sobre esta situación. Compartimos con ­ustedes su reflexión:

1- La Conferencia del Episcopado Domi­nicano expresa su profunda satisfacción por el comportamiento cívico de nues­tro pueblo, que desde muy temprano ­acudió a las urnas a mos­trar su sentido de res­pon­sabilidad, incluso, desplazándose desde lugares muy lejanos para cumplir con su deber.

2- Lamentamos que la conducta ­ejemplar de nuestro pueblo se viera frus­trada por los­ ­lamentables hechos que provocaron la suspensión del proceso electoral. Es in­du­­dable que lo acontecido empaña la larga tradición demo­crática de nuestro país.

3- Consideramos que este es momento oportuno para que tanto las autoridades competentes, como líderes políticos, se muestren a la altura de las circunstancias. Es tiempo de deponer intereses particulares y dar preeminencia a los genuinos intereses de la patria.

4- Es urgente favorecer un clima de con­fianza que propicie el diálogo para la bús­queda de consenso, a fin de dar cumpli­miento a lo previsto por la Constitución y las leyes.

5- Hacemos un llamado a nuestro ­pueblo y especialmente a los líderes ­polí-ticos mantener la calma y la sensatez. Ex­horta­mos a la Junta Central Electoral clarificar en un tiempo prudente lo suce­dido.

6- Invitamos al pueblo cristiano a orar con nosotros por un clima de paz, desa­rrollo y armonía social y así lograr la consolidación de nuestras instituciones demo­cráticas.

Desde CAMINO hacemos un ferviente llamado a todo el que ama la patria, para que unidos superemos todos los obstáculos que impidan que el día 15 de marzo tengamos una verdadera fiesta con la democracia.

No sepultemos la esperanza del pueblo.