Moral y economía

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Doctrina Social de la Iglesia

  1. Moral y economía

334 El desarrollo, en efecto, no puede reducirse a un mero proceso de acumulación de bienes y servicios. Al contrario, la pura acumulación, aun cuando fuese en pro del bien común, no es una condición suficiente para la realización de la auténtica felicidad humana. En este sentido, el Magisterio social pone en guardia contra la insidia que esconde un tipo de desarrollo sólo cuantitativo, ya que la «ex­cesiva disponibilidad de toda clase de bienes materiales para algunas categorías sociales, fá­cilmente hace a los hombres esclavos de la “posesión” y del goce inmediato… Es la llamada civilización del “consumo” o consumismo… ».700

335 En la pers­pectiva del desarrollo integral y solidario, se puede apreciar justamente la valora­ción moral que la doctrina social hace sobre la economía de mercado, o simplemente economía libre: « Si por “capitalismo” se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios productivos, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta es ciertamente positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de “economía de empresa”, “economía de mercado” o simplemente de “economía libre”. Pero si por “capitalismo” se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa». 701 De este modo queda definida la perspectiva cristiana acerca de las condiciones sociales y polí­ticas de la actividad económica: no sólo sus reglas, sino también su calidad moral y su signifi­cado.

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