Monseñor Nicanor Peña Obispo Emérito

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Estimado Nicanor:

Enterado de que has pasado al redil de los Obispos Eméritos, justo es reconocer tu laborio­so desempeño, no sólo en la Diócesis de Puerto Plata, sino también en la prestigiosa Diócesis de La Altagracia.

Tus iniciativas en ambas demarcaciones están dando frutos permanen­tes, me refiero a los seminarios y a la Uni­versidad, cuyas obras dejarán tu impronta im­borrable. Estas obras  deben hacerte inmensamente feliz, porque los que se cultivaban en ellas te lo agradecerán eternamente.

En tu Ministerio sacerdotal ocupaste con bri­llantez, posiciones de servicio desde la más humilde hasta la más elevada, gracia a tu libé­rrima e impertérrita fe, buscando la luz de la mañana con la luz de la fe de hoy, hasta lograr la plenitud de la luz.

Felicidades, y que Dios te bendiga.