Los sujetos de la Pastoral Social

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538 La Iglesia, en el ejercicio de su misión, compromete a todo el Pueblo de Dios. En sus diversas articulaciones y en cada uno de sus miembros, se­gún los dones y las formas de ejercicio propias de cada vocación, el Pueblo de Dios debe corresponder al deber de anunciar y dar testimonio del Evangelio (cf. 1 Co 9,16), con la conciencia de que «la misión atañe a todos los cristianos».1136

También la acción pastoral en el ámbito social está destinada a todos los cristianos, llamados a ser sujetos activos en el testimonio de la doctrina social y a injertarse plenamente en la tradición consolidada de «la actividad fecunda de millo­nes y millones de hombres, quienes a impulsos del magisterio social se han esforzado por inspirarse en él con miras al propio compromiso con el mundo ».1137 Los cristianos de hoy, actuando individualmente o bien coordinados en grupos, asociaciones y movimientos, deben saber­se presentar como «un gran movi­miento para la defensa de la persona humana y para la tutela de su dignidad».1138

 

539 En la Iglesia particular, el primer respon­sable del compromiso pastoral de evangelización de lo social es el Obis­po, ayudado por los sacerdo­tes, los religiosos y las religiosas, y los fieles laicos. Con especial refe­rencia a la realidad local, el Obispo tie­ne la responsabilidad de promover la enseñanza y difusión de la doctrina social, a la que provee me­diante instituciones apropiadas.

La acción pastoral del Obispo se actúa a través del ministerio de los presbíteros que participan en su mi­sión de enseñar, santificar y guiar a la comunidad cristiana. Con la programación de oportunos itinerarios formativos, el presbítero debe dar a conocer la doctrina so­cial y promover en los miembros de su comunidad la conciencia del derecho y el deber de ser sujetos activos de esta doctrina. Mediante las celebraciones sacramentales, en particular de la Eucaristía y la Re­conciliación, el sacerdote ayuda a vivir el compromiso social como fruto del Misterio salvífico. Debe animar la acción pastoral en el ám­bito social, cuidando con particular solicitud la formación y el acompa­ñamiento espiritual de los fieles comprometidos en la vida social y política. El presbítero que ejerce su servicio pastoral en las diversas asociaciones eclesiales, especialmente en las de apostolado social, tiene la misión de favorecer su cre­cimiento con la necesaria enseñanza de la doctrina social.