Realidades y extractos

Por: José Jordi Veras Rodríguez 

Hemos aprendido con la experiencia de la vida, que el verdadero valor de un ser humano y aquello que lo define, no es su riqueza o pobreza económica, social o de cualquier otra índole; sino cómo piensa y  actúa. 

Bien está definido en algo que leímos y citamos: “la pobreza no es solo financiera”.  Conozco personas que lo tienen todo. Sin embargo, su manera de pensar los hace miserables; o perversos; o corruptos; o soberbios; enviados. Pero lo mismo es, para quienes sin tener nada, pierden su humildad y caen en los peores males y ambiciones.  Son más pobres por su ignorancia, falta de conciencia o manera de actuar. 

El otro día, tuve la experiencia con alguien que luego de haber dado nosotros la palabra que también la comprometía, prefirió  cambiar su postura, por lo que económicamente le representaba ese cambio de parecer, perdiendo ante nuestros ojos el peso de lo que había dicho. 

Hoy se quiere quitarle peso a la decencia, honradez, responsabilidad; para ser sustituidos por peores valores que lo único que hacen es reducir la fuerza de su conciencia y de su falta de coherencia entre lo que dice y lo que hace. 

La verdadera esencia de un ser humano, está en aquello que permite mostrar desde su interior. Aquello que lo hace digno del respeto y la consideración de los demás.  Al fin y al cabo, lo que tengas o dejes de tener, dependerá más de la vergüenza moral que de la riqueza o no de lo que posea.  Hoy, lamentablemente, es mucho lo que  se ha relegado ante la mediocridad y la desvergüenza.

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