La semana pasada uno de los lectores de este semanario, me pidió que hablará sobre este tema del cual malamente le había oído hablar a un sectario, como bien los identificaba Mons. Flores en su momento, ya que en nuestro país no hay protestantes en sí, sino personas que se han ido de nuestra Iglesia o de algún grupo afín a los protestantes; el asunto es que él oyó hablar de la ´´biblia de Constantino´´ y quería saber sobre dicho tema.

Lo primero es tener claro quien fue Constantino: fue aquel emperador romano que en su momento en el 313 d.C. Permitió el libre tránsito del cristianismo por el imperio, ya que había sido una religión perseguida, pues en Roma entraban y se permitían prácticamente todas la religiones que apareciesen, sin embargo el cristianismo desde principio fue proscrita y perseguida, algunos dicen que por el fuerte talante moral  que tenía, pero Constantino es el que le da ´´patente de corso´´, hace que la religión cristiana pase de perseguida a permitida. Hay muchos juicios tendenciosos sobre el edicto de Milán como se conoce el dictamen de Constantino, que si fue por asunto político, auge de la nueva fe, conversión suya o de su madre, en esto hay muchas especulaciones, sobre las cuales no vale la pena abundar.

Permitido el cristianismo, en tiempos de Constantino, pues será ya el Emperador Teodosio en el 380, el que la hará religión oficial del imperio, los cristianos tienen templos o Iglesias donde  realizan sus cultos y actividades, tal parece que en la ciudad de Constantinopla en aquella época se dieron bastantes, e iban en crecimiento, entonces el gran historiador eclesiástico antiguo, Eusebio de Cesarea, hombre intelectual, Obispo, gran conocedor de los escritos sagrados, famoso por su obra:´´ Historia de la Iglesia o Historia Eclesiástica´´, y  también escribió ´´Historia de Constantino´´, donde cita una carta recibida por este emperador, para que emprendiese la labor con expertos escritores, de transcribir 50 ejemplares en pergaminos de la época los escritos de las Sagradas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento en griego, para su uso en las Iglesias, dice Eusebio que esto se ejecutó de inmediato, y así nacieron las 50 biblias de Constantino.

Ahora bien, algunos han dicho que los actuales códices bíblicos antiguos: vaticano y sinaítico, que datan sus actuales copias de ese tiempo, los cuáles son referencia para las traducciones y versiones de la biblia, son escritos sobrevivientes de ese momento histórico, pero realizando algunos estudios comparativos de ambos, y teniendo en cuenta ciertas diferencias escriturísticas de los dos, los estudiosos concluyen que ellos no pertenecieron a las 50 biblias de Constantino y concluyen que ninguna de las biblias sobrevivió.

Pero el dato histórico está, y esto no lo ponen en duda los estudioso e historiadores, por el gran valor que tiene la obra de Eusebio, por lo tanto no hay que confundir, como tal parece le sucedió al sectario que le habló a nuestro lector, de que los códices vaticano y sinaítico, que pienso fue lo que arguyó, son hoy día el referente de las famosas 50 biblias de Constantino. Aunque por ahora la conclusión es que esta obra se  ha perdido, no sabemos si el día de mañana en alguna excavación por ahí encontremos alguna de las 50, y con ello se contribuya a un mayor conocimiento del desarrollo histórico y escriturístico de la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escrituras.