El pasado miércoles 2 de febrero, la Iglesia Universal celebró la XXVI Jornada Mundial de la Vida Consagrada con el lema “Caminemos Juntos”. El mismo responde al proceso de Sinodalidad en el que está inmersa la Iglesia. Con esta celebración se festeja la vocación de hombres y mujeres que, habiendo recibido una llamada especial de Dios, lo han dejado todo para seguirlo.

En la Diócesis de San Juan de la Maguana se realizó la celebración de este día en la Catedral San Juan Bautista, con la presencia de los religiosos y religiosas que servimos en las diferentes áreas de la vida pastoral de esta Iglesia particular.

Varios sacerdotes diocesanos y Monseñor Faustino Burgos Brisman, obispo auxiliar de Santo Domingo, y Secretario General de la CED, invitado por nuestro obispo, Monseñor Tomás Alejo Concepción, el cual aprecia y valora mucho la vida religiosa, y se interesa por una constante formación de la misma.

La jornada inició a las 9 de la mañana con el rezo de laudes y posteriormente Monseñor Faustino compartió una reflexión donde recordó que, aunque todos somos consagrados por el bautismo, en la vocación a la vida consagrada, se nos invita a profundizar e interiorizar más profundamente la consagración bautismal.

Añadió también el Prelado, que los consagrados debemos reavivar constantemente el don recibido, para que como dice San Pablo, la gracia de Dios no quede infecunda en nosotros y podamos vivir realmente como lo que somos; centrados en la misión específica según el ministerio o el carisma propio. El religioso debe ser una persona de constante discernimiento, discernir en comunidad lo que Dios pide aquí y ahora. Para lograrlo, nos exhortó a no dejar la formación continua y tener como prioridad la santidad, que no es otra cosa que amar de la mejor manera posible.

Finalmente nos invitó a que, como la Virgen María, puso a Jesús en brazos de Simeón, así quien se ha consagrado del todo a Dios, debe poner a Jesús en brazos de ese Simeón que representa la humanidad.

Luego de la reflexión tuvimos un emotivo momento de adoración a Jesús Sacramentado, y no podía faltar la celebración eucarística, ya que la Eucaristía, junto a la Palabra de Dios, son las fuentes principales de donde el consagrado saca la luz y la fuerza para responder cada día en las cosas concretas de la vida. 

Al término de la Eucaristía, en un ambiente alegre y festivo, nos dirigimos hacia las instalaciones del Colegio Padre Guido Guildea, donde se compartió un almuerzo fraternal y disfrutamos el bizcocho.

Dios bendiga a esta porción de su Iglesia que camina en San Juan de la Maguana y ¡Viva la Vida Consagrada!

-Viannelis Sirí Gómez 

Secretaria Ejecutiva 

Obispo de la Diócesis de San Juan de la Maguana

Canciller y Vicario Administrativo

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