La verdad es suave y silenciosa

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(ZENIT).- “La verdad es suave, la verdad es silenciosa” –ha anunciado el Papa–. “Con las perso­nas que buscan solamente el escándalo, que buscan solamente la división”, el único camino a seguir es el del “silencio” y la “ora­ción”.

El primer lunes de septiembre, el Papa Francisco celebró la Misa en la ­capilla de la Casa Santa Marta, retomando las celebraciones litúrgicas, tras el descanso estival.

“El Señor nos dé la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar”, comentó el Sucesor de Pedro. “Y esto en toda la vida: En el trabajo, en el hogar, en la sociedad … en toda la vida. Así seremos más imitadores de Jesús”, aconsejó.

 

El diablo actúa

 

El Santo Padre Francisco comentó en la ho­milía parte del Evangelio de Lucas (Lc 4, 16-30), en el que Jesús, regresado a Nazaret, es recibido con recelo: La Palabra del Señor –ha señalado– cris­talizada en esta narración, permite “reflexionar sobre el modo de actuar en la vida coti­diana, cuando hay malentendidos” y entender “como el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”.

Jesús usa solo “la Palabra de Dios” cuando “quie­re vencer al Diablo”, ha indicado el Pontífice. Así, ha narrado que el Hijo del Padre Celestial, al llegar a la sinagoga, es acogido por una gran curiosidad: todos quieren ver con sus propios ojos las gran­des obras de las que fue capaz en otras tierras. Pero el Hijo del Padre Celestial usa solo la “Palabra de Dios”.

Con su silencio, Jesús vence a los “perros salvajes”, vence “el diablo” que “había sembrado la mentira en el corazón”. Es esta actitud de humildad la que deja espacio para la primera “palabra-puente” –matiza Francisco– una palabra que siembra “duda”, que conduce a un cambio de atmósfera, “de la paz a la guerra”, “del asombro a la indignación”.

 

El silencio de Jesús

 

Francisco ha descrito la “dignidad de Jesús”: Con su silencio vence ese mundo salvaje y se va. Porque todavía no había llegado la hora.

“El silencio que gana, pero a través de la Cruz. El silencio de Jesús. Pero cuantas veces en las familias empiezan las discusiones sobre política, sobre el deporte, sobre dinero y una y otra vez esas familias terminan destruidas, en estas discusiones en las cuales se ve que el diablo está allí que quiere destruir… silencio. Expresar lo que sientes y luego callar. Porque la verdad es suave, la verdad es silenciosa, la verdad no es rumorosa. No es fácil, eso que ha hecho Jesús; pero existe la dignidad del cristiano que está asegurada en la fuerza de Dios. Con las personas que no tienen buena voluntad, con las personas que buscan solamente la destrucción, incluso en las familias: silencio. Y oración”.