La terapia del perdón

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“Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te
ofendió”. Santa  Teresa de Calcuta.

La Asociación de Psicolo­gía Americana (2006), define el perdón como un proceso (o el resultado de un proceso) que involucra un cambio en las emociones y actitudes hacia un ofensor.

Desde la psicología, se enfoca que al perdonar se disminuye nuestra motivación para tomar represalias respecto a nuestro ofensor y dejar ir todas las emociones negativas que experimentamos hacia él.
Significa recordar la ofensa desde un punto de vista menos negativo, liberando en nuestra mente al agredido y permitiendo que el daño no se perpetúe dentro de nosotros.

Beneficios para quien otorga el perdón:

Mejora en la salud física y mental.

Restauración del sentido de empoderamiento personal.

Posibilidad clara y sana de reconciliación entre el ofendido y el ofensor.

Sensación de esperanza por la resolución de un conflicto. Cambio

positivo en el esquema afectivo.

Las 6 reglas de la terapia del perdón
1. Perdonar no equivale a olvidar. Aunque no se olvide lo ocurrido nos
puede servir de  experiencias para convertirnos en resilientes.
2. Perdonar no es minimizar la experiencia. Es reco­nocer la
repercusión emocional de lo sucedido y permitir que nuestras heridas
sean sanadas.
3. Perdonar no es signo de debilidad. Es señal de madu­rez psicológica
y de inteli­gencia. Siguiendo adelante sin permitir que lo sucedido
condicione nuestro futuro.
4. Para perdonar no es necesario que el agresor se disculpe. El perdón
es un acto interno que nos beneficia a nosotros. No necesitamos que
quien nos hizo daño se arrepienta.
5. Perdonar es un proceso. El perdón como proceso  puede tener
retrocesos y altibajos. Es posible que de vez en cuando resurja la ira
y quizá algunos daños.
6. Perdonar es por tu salud y bienestar. Perdonar no es un acto que
haces por quien te hizo daño sino por tu bien. No perdonas al otro
para ha­cerle un favor, sino para ha­certe un favor Tú.
Una técnica efectiva para perdonar  es el ejercicio de la silla vacía,
que consiste en sentarse frente a una silla vacía y vaciarnos
emocionalmente como si en ella estuviese sentada la persona que nos
ofendió.