La familia como medio terapéutico para un paciente con depresión

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“De la familia se aprende a cuidar del otro, del bien del otro”. Papa Francisco.

Cuando la familia tiene una estructura funcional y relaciones sanas entre sus miembros, puede desempeñar una función protectora en pacientes depresivos, ayudándolos a sobrellevar su enfermedad y evitando en muchos casos, una recaída. Entre las estrategias sugeridas para la familia de un paciente de­presivo están las siguientes:

Busque ayuda profesional:

La depresión es una enfermedad que si no es tratada por expertos puede ser grave. No por tener buenas intenciones y pedir al paciente que ponga de su parte, usted lo saca del pozo en que siente hundirse. El psiquiatra y el psicólogo son las personas indicadas para tratar la depresión, además otros especia­lis­tas, si el paciente presenta más complicaciones de salud.

Ayude a aceptar la depresión:

Luego de un diagnóstico de depresión, sobreviene un período de shock, negación, tristeza o rabia; antes de  aparecer la aceptación. En este proceso, la familia debe recordar, que ni ellos ni el familiar son culpables de la depresión y que deben modificar todas las expectativas que tienen con el paciente, a fin de ayudarle a tener mayor calidad de vida.

Respete sus silencios:

La tendencia al aislamiento y la dificultad para comunicarse forman parte de los síntomas de la depresión. Aprenda a escuchar si quiere hablar, no pretenda que socialice si no quiere y respete si quiere guar­dar silencio.

Esté a su lado:

 

El paciente depresivo necesita tener a su lado personas que no le juzguen, que sean empáticos, que entiendan su nivel de sufrimiento, desamparo y pérdida del sentido de la vida. Requiere de familiares que sepan estar a su lado, sin pretender que haga cosas que su estado de ánimo no quiere o no le permite hacer

No pida explicaciones

a un depresivo:

Pedir una explicación racional sobre lo que le pasa, provoca en el depresivo una experiencia de sole­dad y de no ser comprendido.

Huir de los consejos y de presio­narles:

Según el Dr. Vallejo Nájera, “La depresión imposibilita para el disfrute”. Cuando a un depresivo se le dice que se anime, que salga, se divierta, participe en actividades o simplemente que ponga de su parte, eso le causa angustia y lo abruma, porque son actividades que hacía y ahora le cuesta mucho seguirlas.

Transmita esperanza:

La depresión es una enfermedad que se trata y quien sigue el trata­miento tiene la posibilidad de mejorar. Transfiera a su familiar expectativas positivas con relación a su pronóstico.

Cuide de sí mismo:

Atender un familiar depresivo, drena muchos recursos afectivos,  por lo que la familia no se debe descuidar con el cuidado de sus otros miembros. Aprenda primero a cui­dar de sí, para luego hacerlo a otro.