Jesucristo rey de los ángeles y de los santos

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La temática propuesta para el encuentro Arquidio­cesano de pastoral del año 2021, nos  enfoca en los valo­res del Reino de Dios. Me pa­reció oportuno hablar sobre ello, ya que además  de ser un tema,  “El Reino de Dios” es el eje central de la predica­ción de Jesús y del Plan de Pastoral, como tal. Pues no es un error hablar en el primer domingo de adviento sobre el Reino de Dios. En esta alegre espera de futura venida del Rey, hacemos la pregunta ¿que sería con nosotros si el Salvador  vendría para juzgar a vivos y muertos, ahora, hoy?

Comparto esta poesía.  Trata de un hombre, quien  tuvo “la visita inspiradora” del Arcángel Gabriel.

 

“María no está aquí”.

Hermosas casas,

la gente preocupada

Las verjas en todo,

que no valen nada.

En lo alto del cielo,

Dios se pregunta,

si Su obra salvadora

es todavía fecunda.

En la noche oscura estaba pensando,

tocando a mi puerta

alguien fue entrando.

Fue Gabriel Arcángel,

él conmigo conversaba:

Que todos Sus mensajes

ya no sirven de nada.

 

Cuando iba caminando

la gente se burlaba;

La propuesta de fe y el amor simplemente ignoraba.

Trataba de encontrar

quienes valoran el  amor,

dispuestos a dejar todo y seguirlo con ardor.

 

Y siempre fue igual: hay cosas de hacer,

Pero ven más tarde,  y ahí  tratare de responder.

Él sonrió en silencio,

cuestionándolo de repente:

Un simple humano, con María fue diferente.

 

María no está aquí, el Señor se la ha llevado.

María no está aquí,

se fue de este lugar.

¿Quién me comprenderá,

y seguirá amando?

¿Quién me comprenderá,

y seguirá apoyando?

Y de repente sucedió

algo  inesperado,

El escritor hizo una pregunta  ¿Qué me está pasando?

El diálogo con el Arcángel Gabriel,  un fruto ha dejado.

La visita inesperada también  a él le ha  cambiado.

 

Desde entonces, el escritor  mira a la gente,

Y como  Gabriel,  siempre  los sorprende.

Y aunque  no encuentra a nadie, sigue repitiendo,

Lo del  toque a la puerta,

y aquel breve encuentro.

 

Esta realidad nos suena muy familiar y es como “visita inesperada”. El mundo moderno está en otra cosa, no espera que se hable de ello. Y cuando al mundo no interesa la fe y el amor, todo cambia en su esencia. Creo, que solo los habitantes del cielo pue­den ayudarnos para no caer en la confusión. Por eso, es  necesario hablar de ello, co­mo fue necesaria  la visita del Arcángel Gabriel a María. Ella, igual que nosotros, fue inquieta, con dudas, preguntas, pero dijo: “sí”. Hoy es la Reina del Cielo y de los Án­geles. Sabemos porque María no perdió ni fe ni el amor. Y más, Ella, como los de más santos, comprobaron que la vida de los valores del Reino, pronunciada por los siglos y basada en fe y el amor, es po­sible para los humanos y lleva a este Reino de Dios. El ambiente en el cual vivimos no quiere aceptarlo. Nuevas tecnologías el ciberespacio, y medios de comunicación en­focados en bienestar universal y la satisfacción de los deseos materiales más sofisticados, nos desvían de este camino, creando con perversidad un mundo de otros va­lores llamados “Estado de derecho”, y detrás de este estado está el libertinaje, está el aborto como derecho de la mujer.  Además, el derecho de la mujer al aborto se presenta como la esencia de la humanidad. Asimismo es con  la Eutanasia. Es tan fuerte su influencia, que confunde a los creyentes, su modo cristiano de vivir y celebrar la fe y el amor. No podemos ser como “modernos escritores”, personas que ven, opinan, pero no creen y no participan. Los coros angelicales y todos los santos no tienen este pro­blema. Saben que es lo correcto y se deleitan tocando y cantando en el Reino Celes­tial: “Gloria a Dios en el cielo…”. Ojalá, que el testimonio de Santa María y el breve encuentro con el santo Arancel de la poesía, nos haga pensativos e introduzca a este camino. Los ángeles son expertos de la inspira­ción. Yo como este ángel, solo estoy tocando a la puerta de tu corazón y trato de conversar. Tu como aquel escritor, lo sabrás. Tal vez  después de esta conversación decidas, que llegó el momento para tener un verdadero adviento, que te introduzca al buen camino, renovando tu vida de fe y el amor. ¡Acoge la pro­puesta! Recibe en tu corazón a Aquel, quien bajó del cielo y te ofrece su ley para la salvación y estadía en este Rei­no. ¡Únete a los ángeles y los santos! Ellos sí saben cómo festejar y llegar a la fiesta.  Eres libre y es un asunto personal. ¿Te interesa?