Hoy pongo en práctica los valores COVID-19

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  • RESPONSABILIDAD SOCIAL. Yo me cuido y cuido a los demás. Uso mascarilla, guantes, lavo mis ma­nos, practico el distanciamiento social. Que cada cual haga lo que le toca hacer. Que los que gobiernan busquen los recursos necesarios para enfrentar el virus e impidan las pérdidas de vidas. Que trabajen para los más necesitados; los legisladores ha­cer las leyes y velar que se cumplan. Que cada peso se use para fines justos, que ni un centavo caiga en manos ajenas; los empresarios hagan sus aportes y protejan a sus empleados. Que cada uno de nosotros, desde nuestra humilde posición, haga lo que le toca hacer. Es un sacrificio de todos y por todos.
  • OBEDIENCIA. Que cada ciuda­dano conozca las reglas de comporta­miento en estos tiempos difíciles y las cumpla, para su propio bien y de los demás. Obedecer es de inteligentes, en estos tiempos difíciles, y desobedecer es de necios. Si fuese necesario imponer las reglas de la ley.
  • RESPETO mi vida y respeto la vida de los demás. “el respeto al derecho ajeno es la paz” (Benito Juárez).
  • PAZ en medio de la tormenta. La tranquilidad viene de saber qué cosas están en mis manos y cuáles no. Tener la certeza de que todo pasará y quedaremos fortalecidos con la gracias de Dios.
  • GRATITUD. Dar gracias al Pa­dre Celestial ahora que amanezco cada día con vida, que tengo salud, y si tengo el virus, dar gracias porque estoy en tratamiento. Porque tengo mis alimentos y el de la familia. Es decir, dar gracias por todo. Y si llegara a perder un familiar, tener la cer­teza de que un día estaré con él en el reino de los cielos.
  • SOLIDARIDAD. Puedo ayudar a los más necesitados, con una llamada de aliento, enviando alimento, un mensaje positivo, aportar ideas, cola­borando, poniendo mi tiempo, ayudando a mis familiares y cercanos.
  • ESPIRITUALIDAD. Buscar mi fuerza interior para ponerla al servicios de los demás, amar y confiar en Dios sobre todas las cosas, amar a los hermanos como me amo a mí mismo, orar, perdonar, tener fe y la esperanzas de que ésta es una situación pasa­jera. Poniéndonos en manos del Señor, abandonar el materialismo, dar paso a una vida plena y en abundancia de amor, capaz de dar sin esperar recibir.
  • JUSTICIA. Esperar en que con justicia todos tengamos los mismos derechos a la atención en salud, a las pruebas para diagnosticar a tiempo si viene el virus, al aislamiento digno, a internamiento oportuno, a que nadie muera por falta del tratamiento médico adecuado y que a cada paciente se le dé lo necesario. Usar los protocolos para todo el mundo sin diferencias de clase o raza.
  • FAMILIA. Que en cada familia haya un ambiente de paz, amor, res­peto, trabajo compartido y unión. Uni­dad en la oración y en el cuidado a los mayores y menores que son lo más vulnerables.
  • CREATIVIDAD. Animar la capacidad de crear, innovar, buscar soluciones novedosas para entreteni­miento en el hogar. Jugar en familia con alegría e ingenio, escribir mensa­jes creativos y novedosos, leer un libro nuevo, cocinar recetas sencillas, de ingredientes comunes y sazonados con mucho amor.
  • EMPATÍA. Ponernos en el lugar de los demás, escuchar con el corazón sus dificultades en este tiempo difícil para comprender las emociones y sentimientos que experimentan: te­mores, angustias y miedos, desespe­ración, ira, incertidumbre y depresión. Orientar con respeto, de acuerdo a su situación y tratar de “ponernos en sus zapatos”.
  • AMOR. Cuando me amo me cui­do, me protejo, cuido a mi familia y protejo a los demás. Como dice la madre Teresa de Calcuta “Amar hasta que duela”. Lo que hacen los docto­res, enfermeras, cuidadores, farmacéuticos, laboratoristas, empleados de bancos, trabajadores de supermercados, militares, entre otros. Ponen en riesgo sus vidas por nosotros. Eso es AMOR.

 

Reflejar en todo momento la compasión y el amor de Cristo, que murió en la cruz como prueba del amor más grande.