Fuegos, grandes fuegos, mega fuegos

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 Puede que no estemos cayendo en la cuenta de los mega fuegos que están afectando grandes regiones del mundo, quizás porque lo vemos muy lejos. El más voraz de todos ha sido el año pasado el de Australia que ha devastado bosques, agricultura, viviendas y fauna animal. Pero aún más trágico es el caso de la Amazonía, pulmón del mundo, afectado por miles de fuegos la más de las veces intencionales provocados por personas interesadas en la crianza de ganado y la siembra de soya con el estímulo del presidente Bolsonaro. Y últimamente, casi en estos días, los del oeste americano. Los más de ellos se explican por el calentamiento global pero todavía pocos hacen caso de esto.

En el nombre de Dios. La invocación religiosa ha estado presente en las nuevas autoridades. El presidente de la República, el de la Junta Electoral y el del Senado, la primera dama, el senador Marte, de Mao, y casi seguro otros más, cada uno a su manera, con sus santos y oración preferida han hecho presente a Dios a propósito de su elección y toma de posesión. A Dios se agradece y se le cumple. Cumplir en sus mandamientos y en sus invitaciones.  ¡Y cuidado, porque “¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!” Ezequiel 34, 1-11.

Juventud en el  Congreso. Las pasadas elecciones no dieron solo un nuevo presidente, sino un nuevo perfil de edades en el Congreso. Vean los numeritos. Los miembros del Congreso son 32 senadores y 190 diputados, en total 222. 134 son nuevos: 29 senadores nuevos y 105 diputados nuevos. La edad promedio es 51 años. Entre los diputados, hay 19 entre 25 y 30 años, y 35 con menos de 40. Puede que la ba­lanza de la juventud oriente la atención del Congreso.

Frases célebres.  El presidente Abinader, en su discurso de toma de posesión, ha tenido dos frases, que se enri­quecen una con otra, para guardarse en la historia. Primero, “En el go­bierno que iniciamos hoy, no se permitirá, bajo ningún concepto, que la corrupción del pasado quede impune, el que robó dinero del pue­blo, tiene necesariamente que pagar en la justicia por sus actos”. Y segundo y complementario, “De igual manera quiero hacerles una ad­vertencia a los nuevos funcionarios que me acompañarán en el gobierno del cambio: No voy a tolerar ningún acto de indelicadeza y mucho menos de corrupción en mi gobierno. El funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo, será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia.”

Aunque se aconseje lo contrario. Algunas personas aconsejan que no se debe repetir mu­cho el mismo tema porque la gente se cansa y no pone atención. Sin embargo, otros dicen que la repetición es la base del aprendizaje. Así pues, volvemos con el tema, de manera sugerente con la esperanza de conseguir algo. Los cambios no lo hacen los gobiernos, sino los pueblos. El ciudadano, ya sea un profesional o persona de a pie, debe estar convencido de los beneficios de la verdad, del trabajo, de la libertad, de la democracia, de la honestidad, de la traspa­ren­cia, de la educación. Cojamos el caso del cuatro por ciento de la educación. Podrán ser cuatro, cinco o más, pero mientras no haya un grupo humano, doliente, que se empodere, proponga, cumpla y vele la reforma educativa a que aspira ese cuatro por ciento, el cuatro por ciento será una suma que busca donde invertirse, gastarse o dispendiarse al buen tun tun del que más puede sin objetivo alguno. Se veía venir, eso se sabía desde el principio.

El Colegio Médico Dominicano celebró el Día Nacional del Médico, con el 129 aniversario de su fundación, conmemorando la memoria de 25 médicos fallecidos por el Covid-19 sin que las pasadas ni las entrantes autoridades los hayan consultado.