Esta es la juventud del Papa La delegación dominicana está animada para repetir esta experiencia que cambió sus vidas

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118 dominicanos de la Arquidió­cesis de Santiago de los Caballeros emprendieron un viaje de dos sema­nas para vivir la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud, (JMJ) Panamá 2019. El grupo subdivido en tres secciones partió de Santo Domingo entre los días 14, 15 y 16 de enero y regresó el 30 del mismo mes.

La primera semana se vivió la pre-jornada.  Fue un tiempo de compañerismo familiar y sociocultural con el distrito de Cañazas, de la pro­vincia de Veraguas, donde cada uno tuvo la oportunidad de conocer el día a día de esas familias dedicadas al servicio, a la fe, al amor y juntos como una misma Iglesia alabaron a Dios, sus patronos y a la Virgen.

Cada peregrino se sintió parte de esas familias que con bondad comparten todo lo que tienen sin esperar nada a cambio. La conexión fue tan fuerte que al momento de decir adiós, las lágrimas fueron las protagonistas; tanto por el agradeci­miento de ambas partes como por la dificultad de aceptar una despedida

“El saber que nos hospedamos en casa de personas cuya fe es lo su­ficientemente fuerte como para dejar entrar a un extranjero y des­conocido en sus hogares y brindarle toda la hospita­lidad posible es algo que me ha de­jado impresionado y con muchas ganas de participar de la próxima”, expresó el peregrino Joe Hernández.

Después de abandonar Cañazas, nos dirigimos a la provincia de Panamá para asistir a los días oficiales de la Jornada. Fuimos hospe­dados en el Distrito de Capira, junto a nuevas familias que nos abrieron las puertas de sus casas. En esta se­ma­na se vivieron momentos más in­tensos. Cada día se ma­drugaba para viajar a la ciudad Capital y poder asistir a los eventos de la JMJ.

Los peregrinos dominicanos íba­mos por las calles gritando a una sola voz: ¡Esta es la Juventud del Papa! El cansancio no era excusa, andábamos con banderas en alto. El júbilo y la emoción brotaba en cada uno de los corazones que fueron bendecidos por Dios y que tenían sed de escuchar su Palabra.

La primera actividad fue el reci­bimiento al Papa Fran­cisco en la ciudad de Panamá. Todos esperába­mos con gran alegría la llegada del Santo Padre, quien con sus discursos tocó la vida de los presen­tes. Después de la actividad de apertura, el evento siguiente fue un Vía Cru­cis de 14 estaciones donde se trata­ron reflexiones sobre el aborto, los migrantes y refugiados, las vo­ca­cio­nes, jóvenes y esperanza, los Dere­chos Humanos, violencia contra la mujer y las víctimas del terro­rismo.

La agenda de la Jornada incluyó una vigilia donde junto a jóvenes de todo el mundo amanecimos compartiendo experiencias, cantos, bai­les, souvenirs. El plato fuerte de ca­da noche eran las pala­bras del Suce­sor de Pedro, quien mo­tivaba a todos a seguir el llamado de Dios y a hacer lo que Él diga. Un momento especial de esta noche fue cuando Isidro Mármol, miembro de la delegación de Santiago le pi­dió matrimonio a su novia, Sol Ke­nia, reci­biendo un “acepto” como respuesta.

La misa de clausura fue el do­mingo 27, donde el Obispo de Roma dio un discurso Mariano, ce­rrando con broche de oro el tema central de la Jornada: El “Sí” de Ma­ría. El Papa nos instó a seguir la mi­sión que Dios nos ha asignado. Allí se anunció que la próxima JMJ tendrá como sede a Portugal. La delegación dominicana está animada para repetir esta experiencia que cambió nuestras vidas.