En noviembre damos Un Paso Por La Familia

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Noviembre es el penúltimo mes del año, y dentro de nuestro itinerario eclesial, está dedicado a la familia, a fortalecerla y valorarla como institución cabeza de nuestra so­ciedad y del mundo. La familia es una crea­ción de nuestro Dios, como el espacio vital por excelencia para el buen desarrollo del ser humano y continuar la obra suya en el universo.

Para nadie es un secreto que muchas co­sas en el mundo han cambiado y la familia también, pero su finalidad institucional no ha variado, sigue en pie, pues en el mundo no hay otra instancia que pueda cumplir con su cometido. Si bien es cierto hay por ahí gente con la idea de destruir esta institución e inventar otra cosa u artificio para suplantarla, pero de ahí no se pasa, pues no se en­tendería la humanidad sin esta contraparte.

La novedad de cambio que lleva el mun­do de hoy y su historia se quieren llevar a todos los niveles. Como bien sabemos, no vivimos un cambio de época, sino una épo­ca de cambios, muy profundos y fuertes. Como seres humanos hemos llegado hasta lo impensable. Aquello que solo se veía en películas de ciencia ficción y en la literatura, hoy es patente a nuestros ojos, y todavía quedan muchas cosas pendientes, las cuales van en camino.

Pero la familia no es un ins­trumento tecnológico o una moda del momento. Es un quehacer que pone en marcha un proyecto de humanidad, de ser para el hombre y la mujer de cualquier época, tiempo y espacio; en el seno familiar se forja la nueva huma­nidad, que grita y espera, pues el hombre es más que cambio y novedad, tiene su laboratorio natural que es el hogar familiar, des­pués de ahí, todo solo suele ser proyecto interesado de alguna u otra mentalidad del momento.

En este noviembre que nos da el Señor, la Iglesia, que considera a la familia como

“Iglesia doméstica” y mentora de la socie­dad, invita, como lo ha venido haciendo en otros años, a la actividad: Un Paso por mi Familia, a dar el apoyo con nuestro caminar a esta institución humana y bendecida por nuestro Dios y Señor, y a denunciar todo aquello que quiere entorpecer e impedir su ser y hacer.

En los últimos tiempos en nuestro país, lamentablemente, hay grupos y personajes que amenazan la familia, y quieren en confabulación con los gobiernos de turno im­ple­mentar una serie de políticas y dictáme­nes que son contrarios al ser de la familia como institución base, forjadora del hombre y la mujer correcta, según los designios de Dios. Por eso, con esta actividad toda la Iglesia quiere elevar su voz de protesta ante estas situaciones de amenaza a la familia y promover lo que ella es, más allá de ideolo­gías carentes de cierta lógica, y hasta criterios netamente científicos, aunque pretendan serlo y sus exponentes se definan así.

Por ello este noviembre vamos a caminar como Iglesia peregrina, defensora de lo que­rido y anhelado por Dios, y su deseos es que el ser humano, viva, y viva en una familia, como el ambiente que le es propio para su sano desarrollo, y para seguir siendo la gran obra de Dios, ante la cual gira todo y por la cual fue hecho este mundo tal cual es.

Apoyemos y defendamos la institución familiar, pues es la defensa de nosotros mismos, de lo que somos y aspiramos ser, del mundo que Dios quiere, a partir de la unión de un hombre y una mujer y de unos hijos, si él así lo permite, para su mayor honra y gloria en medio de nosotros. BENDITO SEA NOVIEMBRE, MES DE LA FA­MILIA.