En la Catedral Primada de América Mons. Ozoria ordena ocho diáconos transitorios

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Santo Domingo, D.N.- ¡Sí quiero! Dijeron con gran alegría los ordenados hoy por S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo de Santo Domingo, ocho nuevos Diáconos Transi­torios: José Rafael Puerta Rivas, Jonathan Gilberto Morales de la Cruz, Ozilme Destilus, Marcelino Mieses Salas, Teury Gabriel Mateo Bello, Juan Miguel Castillo Carmona, Francisco Anto­nio Castillo Montilla y Fray Miguel Ángel De León López fueron los elegidos en esta ocasión.

En presencia de familia­res, amigos, sacerdotes, ca­pellanes y representantes de las diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Santo Domingo los ocho nuevos diáconos transitorios dijeron Sí al Señor, este primer paso es muy importante para sus vidas, es un orgullo para la Arquidiócesis de Santo Domingo contar con ocho nuevos diáconos transitorios y por lo tanto ocho futuros sacerdotes. Su misión será servir, a partir de hoy, a Dios y la Iglesia. Esta nueva misión de servicio y apoyo será de suma importancia en su camino al sacerdocio; manifestó Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo de Santo Domingo.

Diáconos transitorios y permanentes

Existen dos tipos de diáconos, uno transitorio y otro permanente. El primero pasa un año cumpliendo funcio­nes de servicio, tales como presenciar matrimonios, predicar, realizar bautismos, entre otros. Estas funciones solo las realizan por un año, mientras complementan sus estudios y preparación para llegar a ser sacerdotes.

A continuación, la homi­lía de Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo de Santo Domingo. Ordenación de Ocho Diáconos Transito­rios Catedral Primada de América 29 de septiembre del 2018

Fiesta de Santos Arcán­geles Gabriel, Miguel y Rafael

Muy queridos hijos, candidatos al orden de los Diáconos.

Queridas familias de los ordenados, Sacerdotes, Diá­conos, Religiosos, Religio­sas.

Queridos hermanos y hermanas:

Coincide esta ordenación de ocho miembros de nuestra comunidad Arquidiocesana con la fiesta litúrgica de los Santos Arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael.

¿Quiénes son los Ángeles? Son mensajeros de Dios. Servidores de Dios.

Los Arcángeles son gran­des servidores de Dios, grandes por el gran servicio y misión que Dios les ha confiado:

Gabriel:  Anuncia el gran mensaje a María, la Anunciación. Ella ha sido escogida para ser la madre del salvador.

Miguel:  La gran Misión de luchar contra el mal.

Rafael: La Misión de ser “Medicina de Dios”

En resumen, los Arcángeles son grandes por la misión o servicio que Dios le ha confiado.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros los discípulos misioneros de Cristo? ¿Qué tiene que ver con la Iglesia?

Hay una dimensión muy importante para todos los seguidores de Cristo: La dimensión del servicio que en griego se dice “Dia­conía”.

Así que podemos hablar de la “Diaconía” de toda la Iglesia y de cada discípulo en particular.

Tenemos el gran ejemplo de servidor en Jesús el Señor y Maestro, que se abajó a lavar los pies de sus discípulos. Y que “no vino a ser servidor sino a servir y a dar la vida por todos”.

Los Ministros Ordena­dos:

Usamos comúnmente la palabra Ministerio como servicio.  El Ministro es un servidor.

Hoy ordenamos a estos hermanos nuestros como Diáconos Transitorios. Es decir que en unos meses serán ordenados presbíteros. Participaran del sacerdocio de Jesucristo modelo de servidor y que nos enseña “el que quiera ser grande que se haga pequeño y el que quiera ser el primero que se haga el servidor de todos.

Para Terminar esta refle­xión, se me ocurre lanzarles a ustedes un reto, propónganse ser grandes Diáconos y grandes Presbíteros.

Recordemos, los Arcán­geles son grandes Ángeles por el servicio o misión que Dios les confía. Ustedes pueden ser grandes diáco­nos, Archidiáconos ó Archipresbiteros, si asumen con responsabilidad y autenticidad el ministerio.

Es Jesús que le lanza el reto: “El que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de todos. Eso lo pueden lograr, es posible alcanzar ese propó­sito, si se mantienen estre­chamente unidos a Jesús el servidor, que dijo “sin mí no pueden hacer nada”.

Ave María Purísima…