En Adviento hacia la Navidad “… hay que volver a Cristo Palabra encarnada, y desde él iluminar las mentes y los corazones de nuestra gente.”

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Jesús Palabra Encarnada es el tema del año en nuestro Itinerario Pastoral marcado por nuestro III Plan Nacional de Pastoral, pues él es la Palabra definitiva de Dios para con nosotros, y tal acontecimiento debe ser celebrado y es lo que hacemos cada año por la Navidad; pero antes se requiere de una preparación nuestra para tan gran acontecimiento, de ahí que el Adviento es el tiempo litúrgico destinado para tal preparación.

Ya sabemos de sobra que desde finales de octubre la gente se está preparando para la celebración pagana-secular de la Navidad, es decir, una navidad comercial y consumista, la cual es una contradicción en sí misma, pues se celebra algo sin contar con el motivo de la celebración, algo que raya en lo estúpido. Pero los creyentes lamentablemente tenemos que aprender a caminar en un mundo así, y con nuestro testimonio y perseverancia en la fe, ser como nos dice el Señor: ser levadura en medio de esta masa sin forma ni colorido, con la esperanza de que un día se convierta en verdad a Cristo Jesús nuestro Señor.

En este Adviento de diciembre del 2019, hay que volver a Cristo Palabra Encarnada, y desde él iluminar las mentes y los corazones de nuestra gente, para que renazca la esperanza de un mundo mejor y de un futuro menos sombrío, donde el ser humano vuelva a ver al otro como su hermano, y repare en aquellos rostros vulnerables y necesitados; rostros concretos en los inmigrantes que hay en medio de nosotros, en mujeres y niños maltratados y abusados, en la naturaleza y el medio ambiente a punto de perecer, y en aquellos víctimas de los falsos caminos de placer que solo llevan a la perdición del proyecto propio del hombre que es madurar como cria­tura soberana de Dios en el universo. Este es el Adviento que debemos vivir y al cual todos como miembros de la Igle­sia estamos llamados.

Toda esta vivencia del Adviento en este diciembre, nos llevará a una celebración auténtica de la Navidad, a ver que esa Palabra encarnada hace su casita en medio de nosotros, se queda con nosotros y comienza a caminar en nuestro mundo dominicano, haciendo las cosas mejores, fomentando la fraternidad que necesitamos, luchando contra la corrupción gubernamental y administrativa que nos ahoga y nos avergüenza, protegiendo nuestro ecosistema, custodiando, como san José al Niño, a los niños de nuestra patria, haciendo lo que cada uno debe hacer, no solo por hacerlo, haciendo realidad la sociedad que los Padres de la Patria soñaron y dejaron plasmada en nuestros Símbolos Patrios, bajo la cruz de Cristo y la Palabra de Dios contenida en la Biblia.