El síndrome de la silla vacía

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“Incluso cuando Dios pare­ce guardar silencio ante la opresión, la injusticia o el sufrimiento, sigue amando al ser humano y sale en su ayuda si es invocado”.

San Juan Pablo II.

Las fiestas de fin de año, promueven el compartir en familia y con amigos. Ese compartir se da en un am­biente festivo en el que reina una sana camaradería y un estado de bienestar; pero se da el caso de personas que tienen un familiar de viajes, o amigo que ha fallecido o tienen un divorcio reciente y la silla que debía ocupar esa persona, se en­cuentra vacía.

El síndrome de la silla va­cía es el sentimiento de pérdida generado por la ausencia de alguien significativo en nuestras vidas, que genera un duelo psicológico aún sin muerte, en el que predomina la sensación de soledad al percibir la silla vacía. Algu­nas personas tienden a aislar­se, a sentirse tristes y en ocasiones, culpables.

En psicología, se utilizan varias estrategias para dismi­nuir el malestar causado por una silla vacía. Entre ellas tenemos:

Preparar una reunión pre-celebración: para hablar y po­nerse de acuerdo en cómo celebrar el momento, en qué lugar, a quiénes van a invitar…

Organizar las tareas de ese día por escrito: incluir todos los posibles detalles a consi­derar, esto para activar nues­tro cerebro y palear la sole­dad.

Reinterpretar el espacio físico: Se puede cambiar el espacio que la persona ocupaba en la mesa o el espacio físico de la celebración.

Realizar un acto en el que se recuerde quien falta, de forma positiva. Sea con un brindis o con una anécdota sobre la persona. Es sencillo y ayuda a sentir alivio.

Cuando los más afectados son niños, se sugiere hablar con ellos, permitirles que expresen su dolor o pesar. Una técnica saludable para ellos, son los dibujos. Pídales que dibujen la persona ausen­te, lo más feliz que pueda. Eso les confortará o nárrele un cuento en el que incluya la persona en situaciones de bienestar y felicidad.

Está permitido conmoverse, expresar el dolor sin avergonzarse por llorar.

Si la silla vacía es por un  fallecimiento o un divorcio  reciente o si es la primera vez que convivimos con la ausencia, hay que prepararlo aún más.