El encuentro con la Palabra en cinco textos y un salmo

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En este año de la Palabra qui­siéramos detenernos en cinco textos de las Sagradas Escrituras y un versículo de un Salmo que nos hablan de la importancia de la Palabra de Dios, lo que ella debe ser en nuestra vida creyente y de comunidad, y una importante interrogante que surge de los mismos.

El primero es de: EZEQUIEL 3,1-3, donde el profeta nos habla del gusto por la palabra, surge la necesidad que tenemos del estudio de la Palabra, de la Biblia como libro de la Palabra, la cual es nuestro alimento. PREGUNTA: ¿Cómo es mi relación con la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escri­turas?

El segundo es de: LUCAS 24, 13-35 (Los discípulos de Emaús), en él se nos expone la división de la Biblia en Antiguo y Nuevo Testa­mento. Hay cierta indiferencia ante la Palabra y un efecto retardado de la misma, pero es importante la rela­ción entre Palabra y compartir. PREGUNTA: ¿Arde mi corazón y todo mi ser cuando leo o se lee la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escrituras?

El tercero es de: 2 TIMOTEO 3,14-17, la Palabra se enseña, hay una estrecha relación entre Palabra y salvación, hay algunos aunque contrarios a nosotros, que nos han ayudado en la importancia que en los últimos tiempos tiene la Palabra en nuestra Iglesia, importante la re­lación entre Palabra y justicia. PREGUNTA: ¿Soy un educador de la Palabra de Dios?

El cuarto es de: HEBREOS 4, 12-13. Se nos habla de la fuerza de la Palabra, ella como fundamento de la pastoral, debemos dejarnos tras­pa­sar por la Palabra como María en aquella alusión que le hizo un día el anciano Simeón. Debemos ser como autómatas de la Palabra. PREGUNTA: ¿Somos hombres y mujeres penetrados por la Palabra de Dios?

El quinto es de: APOCALIPSIS 10,8-11. El precio de la fidelidad a la Palabra. El mensaje de la Palabra es esperanzador, pero es duro y fuerte. Se sufre por la Palabra y es importante la relación entre Pa­labra y profecía. PREGUNTA: ¿He sido fiel a la Palabra recibida y a sus consecuencias?

El Salmo es el 119, 105. Vivimos en un mundo obscuro. Hay mucha gente perdida. Hay obscuridad en la Iglesia y cuando esto ha sucedido en la historia de la Iglesia, esta ha vuelto a la Palabra en busca de Luz. PREGUNTA: ¿Acaso será este volver a la Palabra un signo de los tiempos?

Vale destacar que son importantes los códigos de transmisión de la Palabra, como dice Jesús: “A vino nuevo, odres nuevos”. Es importante tomar en cuenta los medios para hacer llegar la Palabra, la for­ma de comunicar, estar claro y al día en el uso de las tecnologías de hoy para hacer llegar la Palabra, contar con el uso de las redes sociales para comunicarla. PREGUNTA: ¿Soy odre nuevo o viejo?

Y por último, el Mensajero, y aquí vale el testimonio grande de muchos mensajeros de los cuales nos habla la Biblia, tales como: Elías: el Hombre de Dios; María: mujer dispuesta ante y para la Pala­bra; Pablo: predicador a tiempo completo de la Palabra, y Jesús: Pa­labra de Dios encarnada, visible entre nosotros y hecha vida para nuestra salvación.

ÚLTIMA GRAN PREGUNTA: ¿Cómo ser verdadero mensajero de la Palabra en nuestra realidad?