Mons. Valentín Reynoso (Plinio), msc

Primera parte

1. La devoción al Corazón de Jesús nos lleva a vivir en familia según los sentimientos de su corazón                                       

a) Introducción 

En la antigüedad la palabra devoción (devotio) ha ido evolucionando a través del tiempo: en la antigüedad se refería a la oblación de una persona o cosa en homenaje o expiación a las divinidades, en la Edad Media la palabra se usaba en el sentido de adhesión fiel y dedicación al emperador. La devoción es una manifestación de los sentimientos de amor, veneración y fervor religiosos.

En sentido litúrgico, se refiere al servicio fiel e incondicional a Dios y a Cristo, lo cual implica la obediencia o sumisión total a Dios y a su santa Ley. A partir del S.XII, se ha ido desarrollando una nueva forma de espiritualidad, inspirada en el Corazón de Cristo que, en sus expresiones fundamentales, tiene como elemento común el culto al Sagrado Corazón y el corazón como símbolo del amor a Dios. 

b) ¿Qué es la Devoción al Corazón de Jesús?

Es una forma de poner en práctica la espiritualidad del Corazón de Jesús, una manera de leer y vivir el evangelio en clave del amor con que Dios nos ha amado. Cuando la devoción al Corazón de Jesús se vuelve un modo de vivir nuestra vida de fe, tomamos conciencia del amor de Dios para con nosotros y de la necesidad de creer en él, como afirma San Juan: “Hemos reconocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn. 4, 16). Entonces podemos decir con Pablo: “Jesús me amo y se entregó a Sí mismo por mí” (Gal. 2,20). 

La Devoción al Corazón de Jesús es como una lectura del Evangelio donde se revela el Corazón de Jesús y, en la medida en que ahondamos y contemplamos este misterio del Corazón de Cristo, descubrimos la virtudes y las actitudes de Jesús, participamos de los sentimientos de su Corazón y pedimos humildemente a Jesús que nos dé un corazón semejante al suyo para nosotros vivir según los sentimientos de su Corazón. 

c) El amor de Dios, fundamento de la devoción al Corazón de Jesús. 

La Sagrada Escritura, tanto en el AT como en NT, insiste en que Dios es amor y por amor sale al encuentro del hombre, con un acto de infinita misericordia que culmina en la entrega de su Hijo para que el mundo tenga vida en abundancia. Por eso, la práctica de la devoción al Corazón de Jesús nos ayuda a comprender mejor las palabras de Jesús cuando dice: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna” (Jn. 3,16).

En sus orígenes, como veremos más adelante, el culto al Corazón de Jesús partió de la contemplación de Cristo clavado en la Cruz. El culto al Sagrado Corazón, tal como nos lo enseña la Iglesia, es la devoción al amor con que Dios nos ha amado en Jesucristo. Esta devoción expresa a la vez nuestro amor a Dios y a nuestros hermanos. (Mgr. Cuskelly, MSC).

2. El Corazón de Jesús es el símbolo del amor de Dios que unifica a la familia en “una sola alma y un solo corazón” (Cf. Hch. 4,32 y 2,42). 

“El mes de junio tradicionalmente está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, máxima expresión humana del amor divino. La celebración de la solemnidad del Corazón de Cristo nos da la pauta para todo el mes, el año y la vida entera. 

  • La piedad popular valoriza mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que ha brotado la salvación para toda la humanidad.
  • En los Evangelios encontramos diversas referencias al Corazón de Jesús, por ejemplo en el pasaje en el que el mismo Jesús dice: «Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo les aliviaré. Carguen mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio» (Mt 11,28-29).
  • En el relato de la muerte de Cristo según San Juan, el evangelista testimonia aquello que vio en el Calvario: cuando Jesús ya estaba muerto, un soldado le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua (cf. Jn 19,33-34), lo cual es interpretado por los Padres como el nacimiento de la Iglesia y de los Sacramentos.
  •  Juan reconoció en aquel signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del corazón de Jesús, Cordero inmolado sobre la cruz, brota el amor, el perdón y la vida para todos los hombres…
  •  La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos hace pensar ¡cuánto nos ha amado Dios! El Corazón de Jesús es el símbolo de ese Amor”. 
  • Dirijámonos a la Virgen María cuyo corazón inmaculado, corazón de madre, ha compartido al máximo la «compasión» de Dios, especialmente a la hora de la pasión y de la muerte de Jesús.
  • Que Ella nos ayude a ser mansos, humildes y misericordiosos, para educar las familias con sentimientos de dulzura y de compasión según las virtudes del Corazón de Cristo.