Debe ser preocupación
del militar estamento
lo que pasa y va en aumento
dentro de esa agrupación
y es la participación
en asuntos conflictivos
y hasta en hechos delictivos
que es deshonra al uniforme
provocando un daño enorme
por algunos efectivos.

La función del militar
lo mismo que el policía
en rigor establecía
al delito limitar
y todo el tiempo enfrentar
las acciones criminales
de bandas antisociales
y brindar seguridad
a toda la sociedad
en el combate a esos males.

Pero, es noticia ordinaria
que ya no causa sorpresa
ver una autoridad presa
con rangos e indumentaria
que de forma estrafalaria
se involucran en delitos
y la sociedad ¡a gritos!
pidiendo: “¡Detengan eso!”
pues vamos en retroceso
cuesta abajo y casi fritos.

¿Qué pasa en nuestros cuarteles
al reclutar un soldado?
¿Qué entrenamiento le han dado,
que al honor ya no son fieles?
pues tentados por las mieles
y por el brillo del oro
echan por tierra el decoro
y a la basura su nombre
olvidando que del hombre
es el más grande tesoro.

El Poder Ejecutivo,
el máximo responsable,
tiene un reto inaplazable
y por tanto imperativo:
¡un remenión efectivo!
en nuestros cuerpos armados
y que sean reformados
desde su misma raíz
y que honren al país
policías y soldados.