De Santiago a Tierra Santa Hermandad de Emaús visita los lugares santos de Israel y Jordania

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Del 20 de octubre al 1 de noviembre un grupo de 27 santiagueros, pertenecientes en su mayoría a la parroquia Corpus Christi, de La Rosale­da, Santiago, tuvimos la ex­periencia de estar en Tierra Santa, visitando los lugares santos de Israel y Jordania. Durante un año planificamos el viaje que gracias a la agencia “Life tours”, y gracias al Dios de Jesús fue rotundamente exitoso.

El ánimo de los participan­tes desde el inicio de la plani­ficación del viaje hasta su final, fue la característica primordial de esta experiencia, junto a la fe que todos tenía­mos, pues no se concibió como un viaje más, sino co­mo peregrinación, pues todos los viajeros pertenecen a la Hermandad de Emaús y son gente activa en la Iglesia.

El punto de llegada a Israel fue Galilea, la parte norte, donde Jesús se crió y desarro­lló la mayor parte de su mi­nisterio. Pernoctamos en la ciudad antigua de Tiberíades, hoy muy moderna, y comenzamos visitando el lago de Tiberíades o lago de Genesa­ret o mar de Galilea, el paseo por sus aguas fue emocionante, navegar por donde na­vegó y caminó Jesús; luego pasamos a Cafarnaún, vimos Magdala, el Pueblo de María Magdalena y culminamos la mañana con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia del primado de Pedro junto al Lago.

Así pasaron los primeros días en esta región, destacando la visita a Nazaret, la celebración eucarística en la casa de José, en la Basílica de la Anunciación y renovación de votos matrimoniales en Caná, donde Jesús realizó su primer milagro, según el Evangelio de San Juan.

Luego subimos a Jerusa­lén, previamente fuimos al Monte de la Transfiguración, hermosa Iglesia en aquel lugar, y llegando quedamos impresionados con la ciudad de Tel Aviv. Antes de llegar a la ciudad antigua con sus santos lugares, pasamos por Emaús, donde celebramos la Eucaristía. El entusiasmo y alegría de los presentes fue tremendo, ya que como dije, todos son miembros de la Herman­dad de Emaús.

En la parte antigua de la ciudad celebramos la Euca­ristía en la capilla de la Fla­gelación temprano y luego hicimos el viacrucis por la vía dolorosa, hasta el Santo Sepulcro, terminando ese día en el huerto de los olivos y el cenáculo, donde Jesús celebró la primera eucaristía.

Al día siguiente hicimos algo de turismo visitando los museos de Israel, y por la tar­de seguimos nuestra peregrinación rumbo a Belén, toda­vía hoy día separada por muros de Tel Aviv y Jeru­sa­lén, por los problemas entre judíos y palestinos.

 

Un interés particular para quien escribe, era visitar Jor­dania y principalmente el Monte Nebo, desde donde Moisés divisó la tierra pro­metida y se dice que por algún lugar de allí está su tumba.

Antes de cruzar la frontera jordano-israelí, pasamos por Jericó, donde está el monte de las tentaciones de Jesús. Allí viví una experiencia muy propia que contaré en el próximo artículo, pues era la segunda vez en mi vida que iba a ese lugar.

En Jordania, antes de ir al Monte Nebo, estuvimos en la capital Amán, conocimos la famosa ciudad antigua de Petra, una de las maravillas de la humanidad. Paseamos por el desierto y en el Monte Nebo celebramos la Eucaris­tía, con la cual dimos gracias a Dios por llegar al final de nuestro peregrinar en estos santos lugares, luego regresa­mos a Israel para partir a España y luego a nuestra amada tierra, contentos y alegres de vivir estas bellas experiencias, que marcan nuestra existencia y nos ayudan a profundizar en el proceso y madurez de nuestra fe.