Coronavirus,  Dios tiene poder sobre ti 

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Al momento de escribir estas líneas, confieso que me desconcertó sobremanera tu llegada.
Desde tu concepción, aún entre tinieblas, porque no se sabe a ciencia cierta como te originaste. Lo que si sabemos, es quien te originó, el maligno, el pecado.
En el nombre de Jesús y con el poder de su Preciosa Sangre y con el arma del Rosario dirigido a nuestra Madre María, serás  derrotado.
La razón es clara. Dios sabe sacar bienes de los males. Y algo muy bueno se está gestando.
La oración y el ayuno de los fieles, la solidaridad, la union de las familias, la restauración del medio ambiente.
Sin embargo, sería una gran indolente si no me refiero a las perdidas humanas, el desgarramiento familiar, la cuarentena que nos aísla fisicamente y aleja segun sea el caso  de nuestros padres, hermanos,comunidad eclesial, primos, amigos, en fin,  nuestros seres queridos pero que nos hace encontrar de nuevas formas en términos tecnológicos (videoconferencias, llamadas) pero sobre todo, nos hace encontrarnos con Dios, en El a través de la oración.
Y es que tenía que suceder algo que nos detuviera, que nos parara para encontrar un nuevo rumbo.
Muchos dicen que estamos viviendo tiempos apocalípticos. Honestamente, no lo dudo.
Lo que si me queda claro, es que se necesita mucha oración y ayuno.
Soy católica, y se muy bien que Jesus es el Camino, la Verdad y la Vida, el alfa y el omega,.
Además me cobijo bajo el manto de su Madre, que por disposición suya en el momento de su muerte en cruz, nos la regaló en Juan.
Desde entonces, ella, María, se ha tomado muy en serio su rol de madre de la humanidad y nos ha pedido orar el rosario que no es mas, que el meditar junto a Ella los misterios insondables de la vida de su Hijo Jesús, nuestro redentor y Salvador, y aprender de su vida como vivir la nuestra, y a la vez pedirle que detenga esta pandemia que ha traído tantas muertes, miedo y desolación.
Un punto a destacar, es que la forma demostrada para detener esta pandemia es volver a Dios y clamar juntos por su misericordia, confiando en que nos escuchará  y ayudará.
Redoblemos nuestras oraciones y confianza en El.
El salmo 91 es maravilloso en estos tiempos.
Desde el punto de vista medico se ha pedido para detener el contagio el aislamiento social.
 Este acontecimiento sanitario ha provocado prácticamente la paralización de nuestro país, y por ende hasta de las actividades públicas para evitar aglomeraciones de todas las instituciones publicas y privadas, incluso de las iglesias, de todas las denominaciones, incluyendo la mía, la católica.  Y aquí, me detengo.
Me atrevería a asegurar que el maligno quien esta detrás de nuestra salvación, quería alejarnos de la Eucaristía, lo más sagrado, pues es la presencia viva de nuestro Señor en su Cuerpo y en su Sangre.
 Lo que lo que no contaba era que el Señor en su infinita misericordia nos sigue visitando de forma espiritual a nuestros hogares, porque en  nuestro país,  y en muchos otros los sacerdotes no dejan de celebrar la Santa Misa y la transmiten por la radio, televisión y las redes sociales, y es un toque de queda en nuestros hogares donde El nos consuela,  libera y conforta.
Esta pandemia ha despertado la creatividad y potencial de nuestros sacerdotes. Y a pesar de que por la situación sanitaria se han cerrado temporalmente los templos.
La iglesia está muy viva porque la iglesia somos nosotros el pueblo de Dios.
Por tanto, es un desacierto decir que la Iglesia está cerrada. La iglesia esta más abierta que nunca.
Es una oportunidad maravillosa para aquellos que no solían ir, conozcan las bondades y beneficios espirituales de la misma, y para aquellos que si iban, el revalorizarla aun mas, y azorarla con mas ahínco.
También he visto con gran alegría en otros países, sobretodo Italia donde este virus ha hecho estragos, a dos sacerdotes  con la custodia del Santísimo Sacramento, sobrevolaban en adoración pidiendo clemencia al Altísimo. Segun las noticias, nos enteramos que la situación de Italia va en franca mejoría.
Ojalá que en nuestro pais, haya sacerdotes y pilotos privados o públicas que se animen a esta bella acción en favor de nuestra nación.
 Resaltemos y agradezcamos a algunos de nuestros sacerdotes que han recorrido parte de  nuestro territorio en solitario llevándo al Santísimo en adoración por nuestras calles y carreteras.
Ojalá que otros se animen.
No puedo dejar de resaltar la labor titánica de nuestras autoridades sanitarias y a todo el personal sanitario publico y privado, verdaderos samaritanos de nuestros tiempos, y todos aquellos que trabajan en el backstage de forma anónima, desde la donación oculta de recursos materiales, asi como la oración silente y fervorosa desde sus cuartos que buscan arrancar el favor De Dios y que nos despierte pronto de esta pesadilla.