Caminar hacia el altar

no es solo un acto de fe

o servir un gran bufé

y en “la hora loca” saltar

(tras el SÍ manifestar

en juramento sagrado)

es un camino empedrado

con sus altas y sus bajas 

abundancias y migajas:

es un enigma cifrado.

Emprender este proyecto

con amor, con ilusión…

pero también reflexión 

a lo largo del trayecto,

corrigiendo lo incorrecto 

con espíritu calmado 

que no es guión programado 

el que se ha de recibir

para poder convivir

con ese ser tan amado.

La base es la honestidad 

para afianzar la pareja

y si hay alguna queja

nunca herir la dignidad

hablar con serenidad,

sobre todo cuando hay hijos,

que no queden escondrijos

ni espacio para dudar

porque se debe cuidar

no caer en acertijos.

Hombro a hombro trabajar

que es tarea compartida

sin sentirse sometida

a la hora de empujar

que el secreto del hogar

es hacer uno de dos 

y saber decir adiós 

a errores acontecidos

recibiendo bendecidos

toda la gracia de Dios.-