Familias sanas nos darán el país que deseamos

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Desde el año 1971 nuestro país escogió a noviembre como Mes de la Familia. La idea fue impulsada por el Movimiento Familiar Cristiano, logrando que el Poder Ejecutivo lo declarara  mediante el Decreto 1656.

55 años después encontramos a muchas familias dominicanas sumergidas en situaciones que atentan contra la estabilidad de sus miembros. Ahí tenemos: la pobreza extrema que genera violencia, falta de viviendas,  empleos, y otras desigualdades sociales que traen como resultado, que de ellas salgan hijos con una conducta reprochable, que destruye su presente y su futuro.

55 años después de esta promulgación de noviembre, Mes de la Familia, también encontramos familias estables, con hogares en donde se respira seguridad, amor, diálogo, y comprensión, porque son manantiales limpios en donde los hijos pueden beber del agua de los valores, saciar la sed de lo trascendente, aprender a ser solidarios, y respetuosos, porque han visto el ejemplo de sus padres.

Como decía el Papa Francisco:  En la familia aprendemos a pedir, sin exigir, a dar las gracias como expresión de verdadera gratitud por lo que hemos recibido. A controlar nuestra agresividad y avaricia, y a pedir perdón cuando hemos causado daño.

Y el Papa León XIV también ha dicho: La calidad de la vida social y política de un país se mide en gran parte por la manera en que permite a las familias vivir bien, disponer de tiempo para sí mismas, y fortalecer los vínculos que las unen.

Estemos claros, si deseamos tener un país mejor, como todos anhelamos, necesitamos que las familias dominicanas encuentren las oportunidades de mejorar sus condiciones de vida. No con dádivas que esclavizan, sino con medios que les permitan vivir con dignidad. 

Anhelamos que a partir de este noviembre, 2026 cada día, mes, y año, sean de la familia, abriéndole los caminos que la conduzcan hacia una realización plena.