Bodas de Oro de Ramón “Estebita” y doña Adelaida

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Diócesis Mao-Montecristi

Esta celebración nace de una hermosa iniciativa de su esposo, Estebita, quien quiso rendir homenaje a la mujer que ha caminado a su lado durante estos 50 años. Su deseo más profundo ha sido verla feliz, verla radiante, y agradecer a Dios por el regalo de haberla tenido como compañera de camino.

La historia comenzó en el colmado de Carmela, en El Cayal, Guayubín. De las miradas pasaron a las cartas, a las promesas y a un “sí” definitivo, el 11 de noviembre de 1972. Don Neno, su suegro, decía de él: “Ese es el más serio”.

Con valentía y con pocos recursos construyeron su hogar, mientras Adelaida estudiaba magisterio en Montecristi, Estebita se encargaba de los quehaceres del hogar, y juntos cultivaban un pequeño conuco. Así empezaron: jóvenes, enamorados y trabajadores.

La vida los llevó al Batey Maguaca, en Manzanillo. Con apenas días de nacida su hija Divina, Estebita fue nombrado Mayoral de un grupo de diez obreros, en el proyecto La Cruz. Fue tiempo de sacrificio, pero también de fe.

Él servía como presidente de asamblea, y el 3 de mayo de 1992, el Señor lo llamó al servicio del Diaconado Permanente. Desde entonces ha servido al altar, a la Palabra y a los más necesitados.

Adelaida se formó como Maestra Normal, luego como Licenciada en Educación, y dedicó su vida a las aulas, formando generaciones con sabiduría y amor. Hoy, ya jubilada, sigue siendo maestra en su casa y en la comunidad.

Juntos han sido testimonio de fe, de trabajo y de familia. Dios les ha bendecido con seis hijos y diez nietos. No acumularon grandes bienes, pero sí un legado inmenso de valores, servicio y del amor a Dios.

Gracias a todos los que han caminado con ellos. Que el Señor siga bendiciendo este matrimonio que nos recuerda a todos que el amor fiel, el de cada día, sí es posible. Felices Bodas de Oro.